Qué es el ruido laboral y qué daños produce
El daño principal del ruido es la hipoacusia o sordera profesional: una pérdida de audición progresiva, indolora e irreversible, causada por la exposición repetida a niveles elevados durante años. Figura en el cuadro de enfermedades profesionales y es una de las más declaradas en la industria. El ruido produce además efectos no auditivos: dificulta la comunicación y la percepción de señales de alarma, aumenta la carga mental y el estrés, y se asocia a alteraciones cardiovasculares y del sueño en exposiciones prolongadas.
La exposición se caracteriza con dos magnitudes. El nivel de exposición diario equivalente, expresado en decibelios A y referido a una jornada de ocho horas, describe la dosis acumulada de ruido; el nivel de pico, en decibelios C, describe los ruidos impulsivos muy intensos que pueden causar daño inmediato. El Real Decreto 286/2006 define ambas y, para actividades con variación diaria importante, permite utilizar el nivel de exposición semanal.
La norma transpone la Directiva 2003/10/CE y se aplica a todas las actividades en las que las personas trabajadoras estén o puedan estar expuestas a riesgos derivados del ruido, con particularidades para los sectores de la música y el ocio, que dispusieron de un código de conducta específico.
Valores de exposición y obligaciones escalonadas
El artículo 5 del Real Decreto 286/2006 establece tres escalones, que determinan obligaciones crecientes:
- Valores inferiores de exposición que dan lugar a una acción: 80 dB(A) de exposición diaria y 135 dB(C) de pico. A partir de ellos, el empresario debe poner protectores auditivos a disposición de las personas expuestas, informar y formar sobre los riesgos, y ofrecer control audiométrico cada cinco años.
- Valores superiores de exposición que dan lugar a una acción: 85 dB(A) y 137 dB(C). A partir de ellos, el uso de protectores auditivos es obligatorio, debe elaborarse y ejecutarse un programa de medidas técnicas y organizativas para reducir la exposición, se señalizan y delimitan las zonas, y el control audiométrico es al menos trienal.
- Valores límite de exposición: 87 dB(A) y 140 dB(C). No pueden superarse en ningún caso; para comprobar su cumplimiento se tiene en cuenta la atenuación de los protectores auditivos utilizados. Si se superan, el empresario debe actuar de inmediato para reducir la exposición por debajo del límite, determinar las causas y corregir las medidas.
Estos valores están tomados del texto de la norma y deben comprobarse siempre sobre el texto consolidado vigente antes de utilizarlos en un informe.
Cómo se evalúa
- Identificación de las fuentes y de los puestos expuestos, a partir de la evaluación general de riesgos.
- Medición por personal competente, con sonómetros integradores o dosímetros conformes a la normativa de instrumentos, en condiciones representativas y con las incertidumbres declaradas; la norma UNE-EN ISO 9612 describe la estrategia de medición.
- Cálculo del nivel de exposición diario o semanal y del nivel de pico por puesto o grupo de exposición homogénea.
- Comparación con los valores del artículo 5 y determinación de las obligaciones aplicables.
- Periodicidad: la evaluación y la medición se repiten al menos cada tres años cuando se superan los valores inferiores y cada año cuando se superan los superiores, y siempre que cambien las condiciones.
- Registro y conservación de los resultados, con acceso de las personas trabajadoras y sus representantes.
Aplicación organizativa: medidas por orden de preferencia
El artículo 4 del Real Decreto 286/2006 exige eliminar en su origen o reducir al nivel más bajo posible los riesgos derivados del ruido, y ordena las medidas:
- Métodos de trabajo y elección de equipos. Procesos menos ruidosos y equipos que generen el menor ruido posible, con atención a la información del fabricante y a la normativa de emisión de máquinas.
- Concepción y disposición de los lugares de trabajo. Separación de fuentes, cerramientos, cabinas, materiales absorbentes, distancia.
- Reducción técnica. Amortiguación, aislamiento, silenciadores, mantenimiento de equipos e instalaciones.
- Organización del trabajo. Limitación de la duración e intensidad de la exposición, pausas en zonas silenciosas, rotación.
- Protección individual. Protectores auditivos adecuados y compatibles con otros equipos, como último recurso, con formación sobre su uso y ajuste; su atenuación real depende del uso correcto durante toda la exposición.
La vigilancia de la salud se realiza conforme al protocolo específico de ruido, y los resultados individuales se comunican a la persona; el empresario recibe únicamente las conclusiones en términos de aptitud y la necesidad de revisar la evaluación cuando se detecten daños.
Límites y errores frecuentes
- Considerar que el uso de protectores auditivos resuelve el problema, cuando la norma exige un programa de reducción técnica y organizativa por encima de los valores superiores.
- Medir con instrumentos no adecuados o en condiciones no representativas, o sin declarar la incertidumbre.
- Olvidar el nivel de pico en tareas con ruido impulsivo (estampación, disparos, aire comprimido).
- Elegir protectores con atenuación excesiva que aíslan de las señales de alarma y de la comunicación, lo que reduce su uso real.
- No repetir la evaluación tras cambios de maquinaria o de proceso.
- Asumir que un nivel por debajo de 80 dB(A) elimina los efectos no auditivos del ruido en tareas de concentración o atención al público.
Ejemplo práctico
Situación: una empresa de estampación metálica con veinte operarios en la sección de prensas quiere revisar su gestión del ruido tras una declaración de hipoacusia profesional.
- Evaluación. Medición con dosímetros durante dos jornadas por puesto: exposición diaria de 89 dB(A) en las prensas de corte y picos de 138 dB(C); con los protectores usados, exposición efectiva por debajo del límite, pero por encima de los valores superiores.
- Programa de reducción. Cerramiento acústico parcial de las dos prensas más ruidosas, sustitución de las bases de matriz por otras con amortiguación, mantenimiento de los sistemas de expulsión por aire y reorganización de los puestos de control fuera de la zona de mayor nivel.
- Medidas inmediatas. Señalización de la zona, uso obligatorio de protectores con atenuación ajustada, formación sobre colocación y control audiométrico trienal.
- Resultado. Tras las medidas técnicas, exposición diaria de 84 dB(A); se mantiene el uso de protectores a disposición y la evaluación pasa a periodicidad trienal.
Marco normativo en España y Europa
- Real Decreto 286/2006. Protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido: valores, evaluación, medidas, protección individual, vigilancia de la salud.
- Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición al ruido (INSST). Criterios de aplicación del Real Decreto 286/2006.
- Real Decreto 1299/2006. Cuadro de enfermedades profesionales, que incluye la hipoacusia o sordera provocada por el ruido.
- Directiva 2003/10/CE. Disposiciones mínimas sobre la exposición de los trabajadores a los riesgos derivados de los agentes físicos (ruido).
La emisión sonora de las máquinas se regula en la normativa de comercialización de máquinas y en el Real Decreto 212/2002 sobre emisiones sonoras de máquinas de uso al aire libre. La norma UNE-EN ISO 9612 establece el método de determinación de la exposición al ruido en el trabajo.
