Simulacro de emergencia

El simulacro de emergencia es un ejercicio práctico, planificado y evaluado, en el que se reproduce de forma controlada una situación de emergencia previsible (incendio, fuga o derrame, amenaza, accidente grave, evacuación) para comprobar que el plan de emergencia o de autoprotección funciona, que las personas designadas conocen y ejecutan sus funciones, que la plantilla sabe cómo actuar, que los medios técnicos (alarmas, extinción, vías de evacuación, comunicaciones) están operativos y que la coordinación con los servicios externos es adecuada, con el fin de detectar deficiencias y corregirlas antes de que se produzca una emergencia real. En España, el artículo 20 de la Ley 31/1995 obliga al empresario a comprobar periódicamente el correcto funcionamiento de las medidas de emergencia, lo que exige realizar simulacros con la periodicidad adecuada al riesgo, y la Norma Básica de Autoprotección del Real Decreto 393/2007 impone a las actividades obligadas la realización de al menos un simulacro anual con evaluación documentada. El simulacro es la principal herramienta de implantación y mantenimiento de la eficacia del plan y una fuente de aprendizaje organizativo; para que cumpla su función debe diseñarse con objetivos claros, ejecutarse con seguridad, observarse con criterios definidos y cerrarse con un informe y un plan de mejoras.

En pocas palabras

Ejercicio práctico, planificado y evaluado, que reproduce de forma controlada una situación de emergencia para comprobar que el plan de emergencia o de autoprotección funciona: que los equipos y la plantilla conocen sus funciones, que los medios técnicos están operativos y que la coordinación con los servicios externos es adecuada. El artículo 20 de la Ley 31/1995 exige comprobar periódicamente las medidas de emergencia y la Norma Básica de Autoprotección impone al menos un simulacro anual con evaluación documentada en las actividades obligadas. Se desarrolla en fases (planificación, preparación, ejecución, observación, evaluación, informe y mejoras) y se cierra con acciones correctoras y con la revisión del plan.

Contenido
  1. Objetivos y tipos de simulacro
  2. Fases de un simulacro
  3. Requisitos y condiciones de seguridad
  4. Aplicación organizativa: cómo planificar y evaluar un simulacro
  5. Límites y errores frecuentes
  6. Ejemplo práctico
  7. Marco normativo y de referencia
  8. Conceptos relacionados
  9. Referencias

Diccionario A-Z →

Objetivos y tipos de simulacro

Los simulacros persiguen varios objetivos complementarios: entrenar a los equipos de emergencia (alarma y evacuación, primera y segunda intervención, primeros auxilios) y a la plantilla en los procedimientos del plan; verificar los tiempos de detección, alarma, respuesta y evacuación; comprobar el estado y la eficacia de las instalaciones y medios de protección; probar los canales de comunicación internos y con los servicios públicos de emergencia; identificar deficiencias del plan, de la formación, de la señalización o de las instalaciones; y consolidar la cultura preventiva mediante la práctica. Cada simulacro debe tener objetivos definidos y medibles, distintos según la madurez del plan y las conclusiones de los ejercicios anteriores.

Según su alcance y su grado de aviso, se distinguen simulacros de gabinete o de mesa (revisión del procedimiento con los responsables, sin movimiento de personas), simulacros parciales (una zona, un turno, un equipo o una fase del plan, como la alarma o la intervención con extintores) y simulacros generales (evacuación completa del centro con participación de todas las personas y, en su caso, de los servicios externos). Pueden ser anunciados, con fecha y hora conocidas, adecuados para las primeras implantaciones y para centros con público o personas vulnerables, o no anunciados, más realistas y reservados a organizaciones con experiencia, siempre con conocimiento de un grupo de control y con medidas para evitar riesgos y alarmas innecesarias.

La NTP 361 del INSST, referida a los planes de emergencia en lugares de pública concurrencia, y la Norma Básica de Autoprotección describen los simulacros como parte del programa de implantación y de mantenimiento de la eficacia del plan, junto con la formación, la información y el mantenimiento de las instalaciones, y exigen que sus resultados se evalúen y se incorporen a la revisión del plan.

Fases de un simulacro

  • Planificación. Definición de objetivos, escenario, alcance, fecha y hora, participantes, observadores, medios de seguridad, criterios de evaluación y comunicación previa a servicios externos, empresas concurrentes y, en su caso, vecinos.
  • Preparación. Revisión del plan y de los procedimientos, verificación de instalaciones y medios, formación o repaso de los equipos, elaboración de las hojas de observación y designación del grupo de control.
  • Ejecución. Activación del escenario, actuación de los equipos conforme al plan, evacuación o confinamiento, recuento en el punto de reunión, comunicación con los servicios externos y finalización controlada.
  • Observación. Registro por observadores formados de los tiempos, las actuaciones, los comportamientos, las incidencias y el estado de los medios, con criterios homogéneos.
  • Evaluación. Reunión de análisis con los equipos y los observadores, comparación con los objetivos y con los tiempos de referencia e identificación de deficiencias y buenas prácticas.
  • Informe y mejoras. Informe documentado con resultados, incidencias y acciones correctoras con responsables y plazos, comunicación a la plantilla y a la representación de los trabajadores y, en las actividades obligadas, constancia a disposición de la administración.
  • Seguimiento. Verificación del cierre de las acciones y consideración de los resultados en la revisión del plan y en el diseño del siguiente simulacro.

Requisitos y condiciones de seguridad

  • Periodicidad. Al menos anual en las actividades sujetas a la Norma Básica de Autoprotección y con la frecuencia adecuada al riesgo en el resto, considerando turnos, centros y rotación de plantilla.
  • Seguridad del ejercicio. Medidas para evitar accidentes durante el simulacro: identificación de zonas peligrosas, personas con movilidad reducida, condiciones meteorológicas, tráfico y coordinación con la producción.
  • Comunicación. Aviso previo a los servicios públicos de emergencia y a las empresas concurrentes para evitar activaciones reales, y comunicación a la plantilla en los simulacros anunciados.
  • Realismo. Escenarios basados en los riesgos evaluados y en incidentes reales, con elementos de simulación (humo frío, víctimas simuladas, indisponibilidad de una salida) proporcionados a la experiencia de la organización.
  • Participación. Consulta a los delegados de prevención y participación del comité de seguridad y salud en la planificación y la evaluación.
  • Personas ajenas y vulnerables. Inclusión de contratas, visitantes, clientes y personas con discapacidad o movilidad reducida en el diseño y en las medidas de evacuación asistida.
  • Registro. Documentación del simulacro (planificación, hojas de observación, informe, acciones) como parte de la documentación preventiva.

Aplicación organizativa: cómo planificar y evaluar un simulacro

  1. Definir los objetivos del simulacro a partir del plan de emergencia, los riesgos evaluados, los incidentes y las conclusiones del ejercicio anterior, y elegir el tipo (gabinete, parcial o general; anunciado o no).
  2. Diseñar el escenario con alcance, fecha y hora, participantes, observadores, elementos de simulación, medidas de seguridad y criterios y tiempos de referencia para la evaluación.
  3. Comunicar el ejercicio a los servicios públicos de emergencia, a las empresas concurrentes y, en los simulacros anunciados, a la plantilla; consultar a los delegados de prevención.
  4. Preparar a los equipos y verificar las instalaciones y medios antes del ejercicio.
  5. Ejecutar el simulacro conforme al plan, con el grupo de control atento a la seguridad y con registro de tiempos y actuaciones por los observadores.
  6. Evaluar con los equipos y los observadores, elaborar el informe con deficiencias, buenas prácticas y acciones correctoras con responsables y plazos, y comunicar los resultados.
  7. Cerrar las acciones, incorporar las conclusiones a la revisión del plan y planificar el siguiente simulacro.

Un software de gestión preventiva permite planificar los simulacros por centro y turno, gestionar las comunicaciones previas, registrar las hojas de observación y los tiempos, generar el informe, seguir las acciones correctoras y mantener la trazabilidad exigida por la Norma Básica de Autoprotección y por el sistema de gestión.

Límites y errores frecuentes

  1. Realizar el simulacro como un trámite anual sin objetivos definidos, sin observadores ni evaluación.
  2. Repetir siempre el mismo escenario y el mismo turno, dejando sin entrenar a parte de la plantilla y de los equipos.
  3. No avisar a los servicios de emergencia ni a las empresas concurrentes, con riesgo de activaciones reales.
  4. Generar riesgos durante el ejercicio por falta de medidas de seguridad o de grupo de control.
  5. No elaborar el informe ni cerrar las acciones correctoras, de modo que las deficiencias se repiten.
  6. Excluir a contratas, visitantes y personas con movilidad reducida del diseño del simulacro.

Los criterios de implantación y mantenimiento de los planes se recogen en la Norma Básica de Autoprotección y en la documentación del INSST; esta ficha tiene carácter divulgativo.

Ejemplo práctico

Situación: un hospital comarcal sujeto a la Norma Básica de Autoprotección planifica su simulacro anual tras un incendio real menor en un almacén que reveló dudas sobre el confinamiento de pacientes.

  • Planificación. El responsable de emergencias y el servicio de prevención definen como objetivos comprobar el procedimiento de confinamiento y evacuación horizontal de una planta de hospitalización, los tiempos de alarma y la coordinación con los bomberos; se diseña un simulacro parcial anunciado con humo frío, dos pacientes simulados y observadores en cada sector.
  • Preparación y comunicación. Se avisa a los servicios de emergencia, a las contratas de limpieza y mantenimiento y a la plantilla de la planta; se repasan los procedimientos con los equipos y se verifican las puertas cortafuego, la sectorización y la megafonía.
  • Ejecución y evaluación. El ejercicio muestra un tiempo de alarma correcto, una demora en el cierre de un sector por una puerta bloqueada con material y dudas del personal de nueva incorporación sobre las funciones de evacuación horizontal.
  • Mejoras. El informe fija acciones: retirada del material y consigna de puertas libres, formación de acogida reforzada con el procedimiento de confinamiento y revisión del plan; las acciones se cierran en dos meses y el siguiente simulacro, no anunciado y en turno de noche, se planifica para verificar su eficacia.

Marco normativo y de referencia

La normativa autonómica de autoprotección y los planes de protección civil pueden establecer requisitos adicionales sobre la periodicidad, la comunicación y el registro de los simulacros.

Conceptos relacionados

Referencias

  1. Boletín Oficial del Estado. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. 1995, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  2. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. 2007, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  3. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  4. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  5. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 171/2004, de 30 de enero, por el que se desarrolla el artículo 24 de la Ley 31/1995 en materia de coordinación de actividades empresariales. 2004. Fuente oficial
  6. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. NTP 361: Planes de emergencia en lugares de pública concurrencia. 1995. Fuente oficial

Información editorial

Fecha de publicación: 30 de agosto de 2026.

Responsable editorial: Equipo editorial de Sabentis.

Revisión editorial por Pablo RodríguezLinkedIn

Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Internacional ORP y Chief Financial Officer de Sabentis.

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