Tres elementos que deben ser compatibles
La capacidad de la rampa se contrasta con la masa real de la máquina, incluidos sus accesorios. También importan la anchura de ruedas u orugas, la distancia entre ellas, la altura libre y las limitaciones de pendiente del fabricante. La capacidad de transporte del remolque no demuestra por sí sola que sus rampas sean adecuadas.
Las transiciones entre suelo, rampa y plataforma pueden dejar una máquina apoyada de forma diferente o producir contacto de sus bajos. En Carretillas elevadoras, el comportamiento durante la carga para transporte no debe confundirse con la circulación normal por el almacén.
Preparar el lugar y el equipo
Se selecciona un área con espacio suficiente, terreno resistente y estabilidad del vehículo de transporte. Rampas y fijaciones deben estar en buen estado y aseguradas con los componentes previstos. Se revisa la adherencia: rocío, barro, aceite o lluvia pueden cambiar una maniobra que antes funcionaba.
La preparación incluye el destino. Transportista y empresa receptora necesitan acordar cómo se descargará la máquina, qué medios habrá disponibles y quién dirigirá la operación. No debe enviarse una configuración cuya descarga segura no se haya previsto.
Separar la maniobra de los peatones
La zona de exclusión abarca la trayectoria y el espacio donde podría caer o volcar el equipo, no únicamente las rampas. Cuando se necesita señalista, este permanece fuera de esas zonas y utiliza una comunicación acordada con el operador.
El operador ha de estar formado para el equipo y para esta operación. Utiliza los dispositivos de retención previstos y sigue el método de carga del fabricante. No existe una dirección de subida o una pendiente máxima válida para todas las máquinas.
Detenerse antes de improvisar
Deslizamientos, pérdida de alineación, contacto con la plataforma o falta de visibilidad exigen detener la maniobra y revisar el método. Las correcciones sobre una rampa pueden añadir inestabilidad; no se resuelven con personas empujando desde la zona de caída.
Una vez embarcada, comienza otra fase: inmovilización y sujeción para el viaje. El sistema de amarre debe corresponder al equipo y al transporte previsto. Haber subido sin incidentes no acredita que la carga esté asegurada para circular.
