Dos mecanismos, distintas zonas peligrosas
En una cortadora de lonchas, el producto se desplaza hacia una hoja giratoria. En una picadora, un tornillo arrastra el alimento hacia el conjunto de corte. La evaluación debe identificar por dónde puede entrar una mano, tanto desde la alimentación como desde la salida.
El tamaño y consistencia del alimento influyen en la sujeción. Los últimos trozos de una pieza no deben empujarse con los dedos para aprovecharlos. Hay que usar los accesorios previstos o adoptar otro método compatible con la máquina.
Empujadores y resguardos
Los Resguardos de máquinas deben cubrir las partes peligrosas que no necesitan quedar expuestas al corte. Carros, sujetadores y empujadores tienen que estar presentes, en buen estado y ser los adecuados para ese equipo. Un utensilio improvisado puede romperse o ser arrastrado.
El empujador complementa la protección: no reemplaza una tolva o rejilla diseñada para impedir alcanzar el mecanismo. Tampoco es admisible retirar un protector porque dificulta cortar un producto nuevo; ese cambio exige revisar la operación y la idoneidad de la máquina.
Limpiar sin conservar el riesgo de arranque
Durante la limpieza se retiran componentes que normalmente separan la mano de la cuchilla. Antes de hacerlo debe establecerse y verificarse el estado seguro indicado por el fabricante, con control de energía y prevención del arranque inesperado. El Bloqueo y etiquetado (LOTO) debe adaptarse al equipo y a las personas que intervienen.
Una hoja detenida sigue cortando. El procedimiento debe incluir útiles de limpieza, manipulación y almacenamiento seguro de componentes, y protección de manos cuando sea apropiada. Los guantes anticorte no permiten tocar una hoja en movimiento ni eliminan el peligro de atrapamiento.
Higiene y seguridad deben encajar
El equipo debe poder limpiarse eficazmente sin obligar a acceder de forma peligrosa. También se revisan cables, conexiones y protección frente al agua empleada, siguiendo las instrucciones del fabricante. No se debe aplicar un método de lavado incompatible con sus elementos eléctricos.
La formación debe comprobar que cada persona identifica la zona de salida, utiliza los accesorios y sabe qué hacer si falta un resguardo. Ruidos anómalos, desgaste, fijaciones flojas o enclavamientos defectuosos requieren detener el uso y gestionar una revisión antes de continuar.
