Qué aporta la preparación del centro
Una parada cardiaca puede ocurrir en cualquier entorno, incluida una actividad laboral sin riesgos especiales aparentes. La organización de los primeros auxilios debe facilitar que se reconozca una situación grave, se active ayuda y se inicien las actuaciones indicadas. La preparación reduce obstáculos como desconocer la dirección exacta o no localizar el equipo disponible.
Esta ficha explica cómo integrar la respuesta en la prevención del centro. No sustituye la formación práctica ni las instrucciones de los servicios de emergencia. La empresa debe analizar sus necesidades según actividad, tamaño, distribución y presencia de otras personas, coordinando medios propios y asistencia externa dentro del plan correspondiente.
Reconocimiento y llamada inmediata
Las recomendaciones del Consejo Europeo de Resucitación de 2025 indican comprobar que aproximarse es seguro y llamar inmediatamente al servicio de emergencias si una persona no responde. En España se puede utilizar el 112. Debe valorarse la respiración mientras se establece la comunicación, siguiendo la ayuda del operador; los jadeos no equivalen a respiración normal.
Si no responde y no respira normalmente, se inicia RCP y se utiliza el desfibrilador en cuanto esté disponible. En adultos, las compresiones se realizan en el centro del pecho, a 100–120 por minuto y con profundidad de 5–6 centímetros. Quien no sabe realizar ventilaciones puede efectuar compresiones continuas siguiendo las indicaciones telefónicas.
Función del desfibrilador
El desfibrilador externo automatizado analiza el ritmo cardiaco y determina si está indicada una descarga. Deben seguirse sus instrucciones de voz o pantalla, colocar los parches según los dibujos y evitar que alguien toque a la persona durante el análisis o la descarga. Después se continúa la RCP conforme a sus indicaciones y a la asistencia telefónica.
Para la gestión del centro, es esencial conocer el modelo instalado, sus consumibles y las condiciones de conservación. El equipo no sustituye la llamada a emergencias ni debe convertirse en motivo para retrasarla. Su incorporación debe plantearse como parte de una respuesta organizada, con responsabilidades de mantenimiento y acceso claramente asignadas.
Distribuir tareas sin retrasar la ayuda
Si hay varias personas presentes, pueden repartirse actuaciones: llamar, iniciar la asistencia indicada, traer el equipo y facilitar el acceso de los servicios sanitarios. Las funciones deben ser sencillas y compatibles con la situación. No debe exigirse localizar primero a un superior para autorizar una llamada urgente ni completar formularios antes de prestar ayuda.
Los equipos de emergencia necesitan conocer accesos, plantas, puertas y puntos de encuentro con la ambulancia. En instalaciones grandes o compartidas, una dirección postal puede ser insuficiente. Es útil disponer de referencias claras de entrada y ubicación, con información accesible a personal temporal, contratas y turnos que no comparten la organización diurna.
Disponibilidad, mantenimiento y revisión
El equipo debe poder localizarse y utilizarse en los horarios en los que se prevé su disponibilidad. Conviene comprobar señalización, estado indicado por el dispositivo, batería, parches y fechas de caducidad conforme al fabricante. Estas comprobaciones necesitan una persona responsable y un sistema de sustitución cuando no esté presente.
La revisión debe contemplar cambios de distribución, acceso restringido y traslado temporal del equipo. Si se retira para mantenimiento o después de un uso, debe gestionarse la cobertura prevista y comunicar la situación a quienes corresponda. Un desfibrilador registrado en un inventario pero fuera de servicio puede generar una expectativa de ayuda que la organización no puede cumplir.
Formación y requisitos aplicables
La formación práctica permite ensayar reconocimiento, llamada, compresiones y uso de equipos de entrenamiento. Debe actualizarse y adaptarse al contexto del centro. La asistencia a un curso no garantiza por sí sola la capacidad de respuesta si no se mantiene la práctica o si el procedimiento interno añade confusión.
En España, el Real Decreto 365/2009 establece un marco para desfibriladores fuera del ámbito sanitario, desarrollado por las comunidades autónomas. Deben verificarse las obligaciones aplicables sobre instalación, comunicación, formación y mantenimiento. No existe una exigencia idéntica de instalación para cualquier empresa por el mero hecho de tener personas trabajadoras; el análisis debe atender a la regulación territorial y a las características del centro.
Ejemplo práctico
Una empresa ficticia instala un desfibrilador en recepción, pero el acceso permanece cerrado durante el turno de tarde. En un ejercicio se descubre que el personal sabe que existe el equipo y desconoce cómo obtenerlo fuera del horario administrativo. La dificultad no es clínica: es una incoherencia entre la ubicación y el funcionamiento real del edificio.
La empresa corrige la disponibilidad, actualiza las instrucciones y practica el acceso junto con la llamada y la recepción de ayuda exterior. El ejercicio se evalúa para detectar demoras y confusiones, no para atribuir culpas. Los cambios se comprueban también con las personas que trabajan en horarios menos frecuentes.
Después de una intervención
Tras un uso real deben revisarse y reponerse los equipos conforme a las instrucciones, conservarse la información necesaria con confidencialidad y atenderse las comunicaciones que exija la normativa. El análisis interno debe centrarse en cómo funcionaron el aviso, el acceso y la coordinación, sin difundir datos de salud de la persona afectada.
También conviene ofrecer apoyo a quienes participaron y recoger dificultades de forma respetuosa. El aprendizaje se incorpora al plan de emergencia y a la formación. Así, la preparación se mantiene como una capacidad real del centro, con medios disponibles y actuaciones comprensibles para las personas que pueden encontrarse ante una urgencia.
