Tres posiciones con funciones distintas
En reposo no se autoriza la operación. En la posición intermedia se mantiene una señal de habilitación; al apretar más hasta la tercera posición, se retira. Este comportamiento contempla tanto la reacción de soltar como la de contraer la mano ante un sobresalto.
El retorno desde la tercera posición no debe generar una habilitación involuntaria al atravesar la intermedia. El comportamiento efectivo depende del dispositivo y de su integración en las Funciones de seguridad en máquinas y nivel de prestaciones.
Habilitar no significa ordenar cualquier movimiento
En una aplicación robotizada, la habilitación se combina con el modo manual y las condiciones de movimiento previstas. La tarea debe permitir observar el entorno, conservar espacio suficiente y controlar los peligros de otros equipos conectados.
Hay que distinguir la señal que permite una operación de la orden concreta que la inicia. Mantener el mando no autoriza por sí solo cualquier secuencia automática ni protege a otras personas situadas en la zona.
Uso, ergonomía y límites
La forma del mando, su fuerza de accionamiento y la postura influyen en que pueda mantenerse de manera prevista. La incomodidad o la fatiga deben comunicarse y corregirse técnicamente, nunca mediante sujeciones que dejen la habilitación activada.
La programación que necesita movimiento y el mantenimiento que exige aislamiento son situaciones distintas. El Bloqueo y etiquetado (LOTO) y las medidas de control de energías siguen siendo necesarios cuando correspondan a la intervención.
Ejemplo de evaluación
Una técnica necesita observar un punto durante la enseñanza de un robot. La revisión comprueba si ve el movimiento completo, si podría quedar atrapada y qué sucede con la pinza y el transportador asociado. Examinar solo el botón del mando dejaría esos riesgos sin resolver.
Antes de utilizar el conjunto, personal competente verifica las tres posiciones y la respuesta prevista, de acuerdo con las instrucciones. Cambiar un mando o un programa requiere revisar su compatibilidad con la función validada. No debe ensayarse la protección exponiendo a una persona a un movimiento peligroso.
Antes de autorizar una tarea, conviene describir qué movimiento necesita el técnico, qué zonas debe observar y cómo detendrá la actividad si pierde visibilidad o control de la posición. Ese análisis ayuda a distinguir una necesidad real de ajuste de una intervención que debería efectuarse con las energías aisladas.
