Quién fue Daniel Kahneman
Daniel Kahneman (1934–2024) fue un psicólogo cuyas investigaciones sobre juicio y elección contribuyeron a la economía conductual. Recibió el premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel de 2002 por integrar hallazgos psicológicos en el análisis económico, especialmente de las decisiones bajo incertidumbre.[1]
Infancia, formación y universidades
Nació en Tel Aviv durante una visita de su madre a familiares, aunque el hogar de la familia estaba en París. En su autobiografía describió su infancia judía en Francia y la inseguridad provocada por la ocupación alemana. Recordó un interés temprano por la complejidad de las personas, sin presentar ese recuerdo como explicación única de su vocación.[5]
Se graduó en psicología y matemáticas en la Universidad Hebrea en 1954 y obtuvo el doctorado en Berkeley en 1961. Se incorporó a Princeton en 1993 y pasó a emérito en 2007. Murió el 27 de marzo de 2024.[6]
Antes de Princeton fue profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén entre 1970 y 1978, en British Columbia de 1978 a 1986 y en Berkeley de 1986 a 1994. Su trayectoria reunió psicología y asuntos públicos, áreas en las que mantuvo títulos de profesor emérito en Princeton.[2]
Atención, esfuerzo y memoria
En 1966 publicó con Jackson Beatty un estudio sobre diámetro pupilar y memoria a corto plazo. Durante la tarea, la pupila se dilataba mientras se presentaba material y se contraía durante la respuesta; el cambio se relacionaba con la dificultad. El trabajo investigaba una medida fisiológica del procesamiento mental en condiciones experimentales concretas.[7]
Attention and Effort, de 1973, desarrolló una teoría de capacidad atencional limitada. Una cuestión central era cómo interfieren dos actividades cuando sus demandas combinadas superan los recursos disponibles. El libro examinó percepción, esfuerzo y tareas simultáneas, aportando una base experimental a temas que más tarde aparecerían en sus explicaciones del pensamiento deliberado.[8]
Colaboración con Amos Tversky
Kahneman atribuyó expresamente a su colaboración con Amos Tversky el trabajo reconocido por el Nobel. En su conferencia de 2002 organizó ese programa en tres campos: heurísticos del juicio, elección arriesgada y efectos de encuadre. Ambos estudiaron intuiciones y preferencias que aparecen rápidamente, y cómo pueden apartarse de los criterios de coherencia utilizados para evaluarlas.[3]
El artículo de Science de 1974 describió representatividad, disponibilidad y ajuste desde un ancla. Estos procedimientos simplifican estimaciones sobre probabilidades, frecuencia o cantidades. Los autores los consideraban habitualmente útiles y económicos, pero identificaron errores sistemáticos asociados a su uso. La contribución consistía en estudiar patrones de juicio, además de decisiones individuales acertadas o fallidas.[9]
Teoría de las perspectivas y encuadre
En 1979 presentaron la teoría de las perspectivas en Econometrica. El modelo describe elecciones considerando ganancias y pérdidas respecto a una referencia, en lugar de valorar únicamente la riqueza final. También distingue las probabilidades de los pesos que reciben en una decisión. Nació como alternativa descriptiva para explicar preferencias que no encajaban en la teoría de utilidad esperada.[10]
Su estudio de 1981 sobre encuadre mostró cambios de preferencia al formular de maneras distintas un mismo problema. Examinó resultados monetarios, reales e hipotéticos, y problemas referidos a vidas humanas. El hallazgo convirtió la presentación de las alternativas en objeto de investigación: expresar consecuencias equivalentes de otra forma podía modificar la elección observada.[11]
Con Jack Knetsch y Richard Thaler investigó el efecto de dotación. En experimentos publicados en 1990, objetos como tazas se asignaron al azar y después se permitió intercambiarlos. Las diferencias entre lo que se aceptaba para vender y lo que se pagaba para comprar persistieron con oportunidades de aprendizaje, y el intercambio fue menor que el previsto teóricamente.[12]
Experiencia, memoria y bienestar
Con Peter Wakker y Rakesh Sarin distinguió en 1997 la utilidad atribuida a un resultado al decidir de la calidad de la experiencia vivida. Esta última puede estudiarse en el momento o mediante recuerdos posteriores. El artículo planteó que las diferencias entre experiencia y evaluación retrospectiva importan para comprender qué se elige y cómo se juzga después.[13]
El método de reconstrucción del día, publicado en 2004 con Alan Krueger, David Schkade, Norbert Schwarz y Arthur Stone, pide reconstruir actividades y experiencias del día anterior. Su estudio con 909 mujeres empleadas encontró correspondencias con resultados del muestreo de experiencias. Fue una propuesta de medición del uso del tiempo y el bienestar, con una población de estudio definida.[14]
En 1998, Schkade y Kahneman compararon estudiantes de California y del Medio Oeste estadounidense. La satisfacción declarada era similar, pero al imaginar a personas de la otra región se esperaba mayor satisfacción en California. El estudio sobre ilusión de focalización mostró cómo una diferencia destacada, como el clima, podía pesar excesivamente en la predicción de una vida completa.[15]
Ingresos, felicidad y revisión de resultados
Con Angus Deaton analizó en 2010 más de 450.000 respuestas estadounidenses. Distinguieron evaluación de la vida y bienestar emocional; en esa medida, este último dejaba de aumentar alrededor de 75.000 dólares anuales de ingresos. La cifra correspondía a aquellos datos y medidas, no a una cantidad universal necesaria para ser feliz.[16]
En 2023 colaboró con Matthew Killingsworth y Barbara Mellers para resolver resultados aparentemente contradictorios. Su reanálisis encontró la meseta en el grupo menos feliz, aproximadamente el 20%, mientras otros grupos mostraban patrones distintos. La colaboración entre investigadores con conclusiones previas diferentes permitió precisar el hallazgo y mostró la importancia de revisar medidas y supuestos analíticos.[17]
Pensar rápido, pensar despacio y Noise
Thinking, Fast and Slow apareció en 2011.[23] Utiliza dos sistemas como metáfora explicativa: uno produce respuestas rápidas e intuitivas y otro sostiene procesos más deliberados y exigentes. Kahneman presenta sus interacciones para explicar juicio y elección. Se trata de personajes conceptuales con los que organizar la explicación, no de dos regiones anatómicas independientes.[18]
En Noise, publicado en 2021 con Olivier Sibony y Cass Sunstein, estudió la variabilidad indeseada entre juicios que deberían ser comparables. Los ejemplos abarcan selección de personal, decisiones judiciales y previsión. El problema puede aparecer entre evaluadores o en una misma persona en ocasiones diferentes, lo que orienta la atención hacia la consistencia de los procesos de decisión.[19]
Obras colectivas y campos de investigación
Con Paul Slovic y Tversky editó Judgment under Uncertainty en 1982. El volumen reunió trabajos sobre representatividad, disponibilidad, exceso de confianza, percepción del riesgo y procedimientos correctivos. Esta actividad editorial dio forma a un campo compartido por numerosos investigadores, más amplio que los artículos firmados por Kahneman y Tversky.[20]
También editó con Ed Diener y Norbert Schwarz Well-Being, de 1999.[23] Su prefacio propuso estudiar de manera conjunta lo que hace agradables o desagradables las experiencias. El enfoque incluía placer y sufrimiento, emociones y circunstancias sociales, y pretendía conectar distintas escalas de análisis psicológico del bienestar.[21]
Premio Nobel y reconocimiento
Compartió el premio de Ciencias Económicas de 2002 con Vernon Smith, reconocido por la economía experimental. Eran dos programas relacionados, pero con aportaciones diferenciadas. El comunicado de la Academia destacó el trabajo conjunto de Kahneman y Tversky, quien había fallecido en 1996. La autoría compartida de la investigación es central para comprender el reconocimiento.[22]
Juicio experto en emergencias: el caso de los mandos de bomberos
En su artículo de 2009, Kahneman y Gary Klein examinan estudios de Klein y colaboradores sobre mandos de bomberos: reconocer señales de derrumbe y decidir cuándo pedir apoyo. Explican que la intuición fiable requiere regularidades del entorno y oportunidades de aprender de ellas; la confianza personal no basta.[4]
Para revisar un ejercicio de emergencia, este marco permite preguntar qué señales detectó el participante, qué información le faltaba y qué cambio le habría obligado a modificar su decisión. Conviene contrastar el razonamiento con la secuencia del caso y separar la información disponible en ese momento de lo conocido después. Así puede evaluarse una decisión sin premiarla únicamente porque el desenlace haya sido favorable.
