Quién fue Lillian Gilbreth
Lillian Moller Gilbreth (1878–1972) fue una psicóloga, ingeniera industrial y consultora estadounidense. Nació en Oakland y desarrolló una trayectoria que combinó investigación, docencia y asesoramiento a empresas. Su trabajo situó las capacidades y necesidades humanas dentro del análisis técnico de las tareas. [3]
De la literatura a la investigación psicológica
Obtuvo títulos en literatura en la Universidad de California, Berkeley, en 1900 y 1902. En su graduación de 1900 intervino como oradora, un hito para las mujeres de la universidad. Su formación inicial pertenecía a las humanidades: el posterior interés por la gestión y la ingeniería se desarrolló sobre esa base académica, en lugar de comenzar con una carrera técnica convencional. [5]
Brown le concedió el doctorado en 1915 por Some Aspects of Eliminating Waste in Teaching. El propio título sitúa la enseñanza en el centro de su investigación doctoral. Se trataba de una tesis diferente del trabajo sobre psicología de la gestión que había publicado antes, una distinción importante dentro de su itinerario académico. [6]
The Psychology of Management
The Psychology of Management analizó la relación entre quien dirige, quien realiza el trabajo y las condiciones de la actividad. Gilbreth defendía reconocer la individualidad del trabajador y prestar atención a la enseñanza. Su planteamiento incorporó la mente, el aprendizaje y la relación interpersonal a un campo frecuentemente presentado mediante operaciones, estándares y mediciones. [7]
La investigación apareció primero por entregas en 1912–1913 y después como libro en 1914. Tras la muerte de Frank en 1924, Lillian presentó en Praga el trabajo conjunto sobre enseñanza de la gestión científica. Al año siguiente impartía ese curso desde su casa en Montclair, dando continuidad profesional al programa compartido. [8]
Una colaboración profesional con Frank
Con Frank Gilbreth desarrolló investigaciones sobre la ejecución de tareas mediante fotografías y películas. Los registros permitían revisar una secuencia y proponer cambios en su organización. La pareja firmó libros y artículos y ensayó algunas ideas en su propio hogar. Su colaboración combinaba el análisis del movimiento con la preocupación de Lillian por las relaciones humanas. [9]
Fatigue Study y el esfuerzo humano
Fatigue Study, de 1916, fue una obra conjunta sobre esfuerzo, condiciones de trabajo y recuperación. Incluía mobiliario, herramientas, iluminación y ventilación entre los aspectos que debían examinarse al estudiar la fatiga. [2]
Purdue y la formación de ingenieras
En septiembre de 1935 se incorporó a Purdue como profesora de gestión, con actividad en ingeniería y economía doméstica. Participó en el desarrollo del laboratorio de estudios de tiempos y movimientos y en la orientación profesional de mujeres. La universidad vinculó su contratación con el propósito de mejorar las oportunidades educativas y laborales de las estudiantes. [10]
Fue la primera profesora del College of Engineering de Purdue y se retiró de la universidad en 1948. Esa etapa estableció una presencia docente duradera para su enfoque del trabajo humano. La historia institucional la recuerda tanto por la investigación desarrollada con Frank como por su papel propio en la formación y el asesoramiento universitarios. [11]
El hogar como espacio de trabajo
Consideró la cocina un lugar donde estudiar recorridos y organización. Diseñó modelos que buscaban reducir pasos repetidos y adaptó espacios para mujeres con discapacidad. Para ella, ahorrar esfuerzo debía permitir tiempo para otras actividades. El Smithsonian conserva esta dimensión de su trayectoria junto con sus investigaciones sobre fotografía y movimiento. [12]
The Home-Maker and Her Job, de 1927, organizó las preguntas domésticas alrededor de quién realiza las tareas, dónde, cuándo y por qué. También abordó las habilidades necesarias. El libro presentaba el hogar como una actividad organizada y compartida, cuyo funcionamiento podía examinarse con el mismo interés que los procesos de oficinas y fábricas. [13]
En Living with Our Children, publicado en 1928, trasladó su atención a la convivencia y la educación familiar. Un pasaje sobre reuniones familiares defendía que los adultos dejaran espacio para que los niños resolvieran diferencias y participaran. La obra muestra una faceta de su escritura centrada en la relación cotidiana y en aprender a convivir. [14]
Discapacidad y diversidad de tareas
Colaboró con Edna Yost en Normal Lives for the Disabled, publicado en 1944. El archivo de Purdue atribuye la obra a Yost en colaboración con Gilbreth. Este trabajo prolongó su interés por la vida y la actividad de personas con discapacidad más allá de los estudios industriales que había compartido con Frank. [15]
Su actividad también incluyó formación de secretarias en la Katharine Gibbs School y estudios de organización de tareas hospitalarias. Durante los años cincuenta viajó como consultora a Australia, Taiwán y los Países Bajos. Estas experiencias muestran la variedad de instituciones y contextos donde desarrolló su carrera después de dejar la docencia regular en Purdue. [16]
Actividad internacional y servicio público
En abril de 1930 publicó An Engineer Looks at St. Luke’s, Tokyo, tras su viaje a Japón para un congreso de ingeniería. El artículo presentaba sus impresiones sobre un centro médico desde su experiencia en gestión. Es un ejemplo de cómo intervino en debates profesionales internacionales y escribió sobre instituciones más allá de la fábrica. [23]
Impartió cursos en instituciones como Rutgers, Wisconsin y Bryn Mawr, y fue nombrada docente residente en el MIT en 1964. También asesoró comités sobre defensa civil y cuestiones relativas a las mujeres. La docencia, las conferencias y el servicio público ampliaron su actividad más allá de los contratos de consultoría empresarial. [20]
Reconocimientos y mujeres en ingeniería
En su reunión fundacional de 1950, la Society of Women Engineers aprobó concederle la condición de miembro honorario. Su reconocimiento estuvo así presente desde el nacimiento de una organización dedicada al avance profesional de las mujeres en ingeniería. La decisión valoraba una trayectoria ya consolidada y la vinculaba con nuevas generaciones de profesionales. [17]
Recibió la Hoover Medal en 1966. La cita oficial destacó su contribución al estudio del movimiento, la conexión entre ingeniería de gestión y relaciones humanas y la adaptación de entornos industriales y domésticos para personas con discapacidad. El premio reconocía esa combinación de conocimiento técnico y servicio a las personas. [18]
Fue elegida miembro de la National Academy of Engineering en 1965. Purdue mantiene en su memoria el programa Lillian Gilbreth Postdoctoral Fellowships, orientado a preparar investigadores para la carrera académica mediante investigación interdisciplinar y desarrollo profesional. Su nombre continúa así asociado a la conexión entre campos y a la formación de ingenieros. [19]
Memoria escrita y legado
Purdue conserva el manuscrito autobiográfico As I Remember, fechado aproximadamente en 1941. Este testimonio personal se añade a correspondencia y documentos profesionales para estudiar su trayectoria desde diferentes perspectivas. Ofrece un contrapunto documental a la imagen pública de una familia conocida por sus experimentos sobre la vida cotidiana. [21]
La Society of Women Engineers creó en 1958 una beca con su nombre. La propia organización distingue su legado profesional de su popularidad como madre de la familia de Cheaper by the Dozen y Belles on Their Toes. Ambas dimensiones forman parte de su memoria, pero la beca mantiene un vínculo concreto con la educación en ingeniería. [22]
Falleció el 2 de enero de 1972. Su archivo documenta una carrera propia que continuó durante décadas después de la colaboración con Frank. [3]
Relación con la ergonomía
Su legado permite estudiar cómo el diseño de un puesto condiciona el esfuerzo que exige. La lectura preventiva se centra en adaptar tareas y condiciones; la rapidez de ejecución, por sí sola, no mide la salud de quienes trabajan.
