Moho y micotoxina no son equivalentes
No todos los mohos producen micotoxinas ni una misma especie las produce siempre. Intervienen la cepa y condiciones como temperatura, humedad y sustrato. Identificar moho visible no determina por sí solo qué toxina hay ni su concentración. Aflatoxinas, ocratoxina A y deoxinivalenol son ejemplos diferentes; no comparten necesariamente los mismos efectos ni deben agruparse bajo una única toxicidad.
Actividades que requieren atención
La manipulación de cereales, piensos, especias y otros materiales orgánicos puede movilizar polvo contaminado. También interesan determinadas operaciones de compostaje, tratamiento de residuos y laboratorio. Deben revisarse recepción, descarga, limpieza y mantenimiento, además de la producción habitual. La evaluación de bioaerosoles debe considerar el material real y su historial, no presumir igual contaminación en todos los lotes de un producto.
Qué se sabe y qué sigue siendo incierto
Existe conocimiento toxicológico importante sobre algunas micotoxinas, especialmente por exposición alimentaria. La evidencia sobre efectos derivados de exposición laboral inhalatoria o cutánea es más limitada. Esto justifica reducir exposición sin afirmar que cualquier presencia cause una enfermedad concreta. Los límites establecidos para alimentos no pueden convertirse directamente en límites de aire laboral; cambian la vía, la dosis y el propósito del criterio.
Medir la toxina que interesa
El recuento de hongos y la masa de polvo no sustituyen una determinación específica de micotoxinas. El laboratorio debe conocer los analitos buscados y el tipo de muestra. INRS dispone de métodos para varias toxinas, pero un panel no representa automáticamente todas las posibles. Conviene documentar tareas, lotes, almacenamiento, duración y otras exposiciones. Los análisis biológicos experimentales no equivalen a una prueba clínica universal de intoxicación laboral.
Actuar sobre el material y el polvo
Las medidas incluyen prevenir condiciones de almacenamiento que favorezcan mohos y reducir emisiones durante la manipulación. Confinamiento, captación y limpieza que no resuspenda polvo son decisiones relevantes. Una mejora debe comprobarse en la tarea real e incluir personal de limpieza y mantenimiento. Ante síntomas se recurre a valoración sanitaria profesional, aportando información de exposición; no se identifica una supuesta micotoxicosis solo por encontrar humedad en el edificio.
Si un informe identifica una toxina en el producto almacenado, la siguiente pregunta es cómo podría alcanzar al trabajador durante su tarea. El resultado del producto ayuda a orientar el análisis, pero no es una concentración en la zona respiratoria. Separar ambas preguntas permite elegir muestras pertinentes y evitar conclusiones sobre exposición no medida.
