Qué es la OMS
La Organización Mundial de la Salud es el organismo especializado del sistema de las Naciones Unidas dedicado a la salud pública, fundado en 1948. Reúne a 194 Estados Miembros y tiene su sede en Ginebra, con oficinas regionales y presencia sobre el terreno en más de 150 países. Su actividad abarca la salud pública en un sentido amplio: enfermedades transmisibles y no transmisibles, sistemas sanitarios, emergencias sanitarias y determinantes sociales de la salud, entre otros ámbitos.
Esta ficha no pretende resumir el conjunto de la actividad de la OMS, sino explicar de forma precisa cuál es su papel en la salud de los trabajadores, un campo en el que su mandato y sus instrumentos son distintos de los de la OIT.
El mandato de la OMS en la salud de los trabajadores
La base jurídica de la actuación de la OMS en esta materia es el artículo 2 de su Constitución, que incluye entre sus funciones la de promover, en cooperación con otros organismos especializados cuando sea necesario, la mejora de la nutrición, la vivienda, el saneamiento, las condiciones de trabajo y otros aspectos de la higiene del medio. A partir de ese mandato constitucional, la OMS ha desarrollado a lo largo de las décadas resoluciones, planes de acción y redes técnicas centradas en la salud ocupacional, entendida como la vertiente sanitaria del trabajo: prevención de enfermedades, promoción de la salud y acceso a servicios de salud para la población trabajadora.
Ese mandato no incluye potestad normativa sobre condiciones de seguridad en el trabajo ni capacidad de fijar convenios internacionales vinculantes en esta materia: esa función corresponde a la OIT, tal y como se explica más adelante en esta ficha.
El plan de acción mundial sobre la salud de los trabajadores 2008-2017
El instrumento de referencia de la OMS en esta materia es el plan de acción mundial sobre la salud de los trabajadores, respaldado mediante la resolución WHA60.26, adoptada por la 60ª Asamblea Mundial de la Salud el 23 de mayo de 2007, para el periodo 2008-2017. La resolución parte de que los trabajadores representan una parte muy amplia de la población mundial y de que su salud depende tanto de los riesgos propios del puesto de trabajo como del acceso general a servicios sanitarios.
El plan de acción se articula en torno a varios elementos:
- Políticas nacionales. Elaboración de marcos de política sobre salud de los trabajadores, con mecanismos de coordinación entre los ministerios de salud y de trabajo.
- Cobertura de servicios esenciales. Extensión de intervenciones y servicios básicos de salud ocupacional a todos los trabajadores, incluidos quienes están en la economía informal, el sector agrícola o son personas migrantes.
- Vigilancia de riesgos. Desarrollo de sistemas de vigilancia que permitan registrar la exposición a riesgos laborales y detectar de forma temprana las enfermedades relacionadas con el trabajo.
- Colaboración reforzada con la OIT. Trabajo conjunto para armonizar estándares de protección laboral y apoyar la aplicación de los convenios internacionales del trabajo.
Redes y herramientas de colaboración con la OIT
La OMS mantiene una red mundial de Centros Colaboradores de la OMS para la salud ocupacional, instituciones académicas y técnicas designadas en distintos países que apoyan a la organización en investigación, formación y asistencia técnica en este campo.
Junto con la OIT, la OMS ha elaborado las Fichas Internacionales de Seguridad Química, hojas de referencia sobre sustancias peligrosas destinadas a personal de salud, seguridad y emergencias, y ha desarrollado estimaciones conjuntas OIT-OMS de la carga mundial de enfermedad atribuible a factores de riesgo ocupacionales, que cuantifican muertes y años de vida perdidos asociados a la exposición laboral a partículas en suspensión, agentes cancerígenos y otros factores en el entorno de trabajo.
Magnitud del problema según la OMS
En su hoja informativa sobre protección de la salud de los trabajadores, la OMS resume varios datos que sostienen su interés en esta materia: la población activa dedica aproximadamente un tercio de su tiempo al trabajo; las pérdidas económicas asociadas a problemas de salud relacionados con el trabajo se estiman entre el 4 % y el 6 % del producto interior bruto en la mayoría de los países; y una parte muy amplia de la fuerza de trabajo mundial, cercana al 70 %, carece de un seguro que la cubra frente a enfermedades ocupacionales, mientras que solo alrededor del 15 % tiene acceso a servicios especializados de salud ocupacional.
La misma fuente señala que las enfermedades ocupacionales más frecuentes son las respiratorias crónicas, los trastornos musculoesqueléticos, la pérdida auditiva inducida por ruido y las afecciones cutáneas, junto con riesgos como el estrés psicológico, el calor, el polvo y los agentes químicos peligrosos, y sostiene que los programas de salud laboral pueden reducir de forma sensible el absentismo por enfermedad y el gasto sanitario asociado.
División de papeles entre la OMS y la OIT
Es importante no atribuir a la OMS funciones que no tiene. La OMS no regula la seguridad y salud en el trabajo: no adopta convenios internacionales del trabajo, no fija obligaciones jurídicas para los Estados en materia de condiciones de trabajo y no tiene mecanismos de control del cumplimiento equivalentes a los de la OIT. Su papel es sanitario y técnico: mandato constitucional sobre la higiene del medio de trabajo, planes de acción, redes de centros colaboradores y trabajo estadístico conjunto.
La función normativa internacional en seguridad y salud en el trabajo, es decir, la elaboración de convenios y recomendaciones específicos sobre esta materia, corresponde a la Organización Internacional del Trabajo, cuyo instrumento central es el Convenio 155 de la OIT. Ambos organismos colaboran, pero sus mandatos y sus instrumentos jurídicos son distintos.
Aplicación práctica
Para un servicio de prevención o un técnico de salud laboral, el material más directamente útil que ofrece la OMS son sus hojas informativas y guías técnicas sobre promoción de la salud en el trabajo y sobre riesgos concretos con componente sanitario, así como las estimaciones conjuntas con la OIT sobre carga de enfermedad, que sirven como referencia comparativa a nivel poblacional, no como sustituto de la evaluación de riesgos en un centro de trabajo concreto.
Para administraciones sanitarias y de trabajo, el plan de acción mundial sobre la salud de los trabajadores sigue siendo el marco de referencia para articular la cobertura de servicios de salud ocupacional, en particular en sectores y colectivos con menor acceso, como la economía informal o la población migrante.
