Por qué importa un riesgo aparentemente menor
Las estadísticas de accidentes de trabajo del Ministerio de Trabajo sitúan de forma sistemática las caídas al mismo nivel entre las formas de contacto más frecuentes, junto con los sobreesfuerzos y los golpes contra objetos. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha dedicado campañas específicas a los resbalones y tropiezos por su peso en la siniestralidad europea. Se trata de un riesgo transversal: afecta a oficinas, comercios, cocinas, hospitales, almacenes, obras y plantas industriales, y aumenta con la edad de la plantilla y con determinadas condiciones de salud.
La gravedad no es despreciable: fracturas de muñeca, cadera y tobillo, traumatismos craneales y lesiones de espalda son consecuencias habituales, con bajas prolongadas y, en trabajadores de mayor edad, secuelas permanentes. Además, las caídas mientras se transporta una carga, se utilizan herramientas o se trabaja cerca de máquinas pueden desencadenar accidentes secundarios más graves. La prevención se basa en actuar sobre el entorno (suelos, iluminación, orden), sobre la organización (procedimientos, ritmos, limpieza) y sobre la persona (calzado, formación, atención).
La NTP 434 del INSST sobre superficies de trabajo seguras sistematiza los factores de riesgo y las medidas, y el Real Decreto 486/1997 establece que los suelos de los locales de trabajo deben ser fijos, estables y no resbaladizos, sin irregularidades ni pendientes peligrosas, que las vías de circulación deben poder utilizarse de forma fácil y con seguridad, y que los lugares de trabajo deben mantenerse limpios y ordenados, con eliminación rápida de desperdicios, manchas y residuos.
Factores de riesgo principales
- Suelos resbaladizos. Pavimentos lisos, mojados, con grasa, aceite, hielo, polvo o productos derramados; contraste entre zonas secas y húmedas; ausencia de tratamiento antideslizante en zonas críticas.
- Irregularidades y desniveles pequeños. Baldosas rotas, rejillas, tapas de registro, alfombras levantadas, umbrales, escalones aislados y cambios de pavimento mal señalizados.
- Obstáculos. Cables, mangueras, cajas, paletas, materiales en pasillos y zonas de paso, cajones abiertos y mobiliario mal situado.
- Iluminación. Niveles insuficientes, deslumbramientos, sombras y transiciones bruscas entre zonas iluminadas y oscuras.
- Calzado. Suelas inadecuadas al pavimento y a los contaminantes, calzado desgastado o no cerrado.
- Organización y conducta. Prisas, transporte de cargas voluminosas que impiden ver el suelo, uso del teléfono al caminar, limpiezas en horario de actividad sin señalizar y ausencia de procedimientos ante derrames.
- Factores personales. Edad, problemas de visión o movilidad, fatiga y efectos de medicamentos, a tener en cuenta en la adaptación del puesto.
Medidas preventivas
- Diseño y pavimentos. Elección de suelos con resistencia al deslizamiento adecuada al uso, tratamientos antideslizantes en zonas húmedas, eliminación de desniveles innecesarios y drenaje correcto en zonas de agua.
- Orden y limpieza. Programa de limpieza con métodos y productos adecuados, actuación inmediata ante derrames, señalización de suelo mojado y zonas de almacenamiento definidas fuera de las vías de paso.
- Vías de circulación. Anchura suficiente, delimitación, ausencia de obstáculos, canalización de cables y mangueras, y protección o señalización de desniveles y cambios de pavimento.
- Iluminación. Niveles conformes al anexo IV del Real Decreto 486/1997, sin deslumbramientos ni sombras, con alumbrado de emergencia en vías de evacuación.
- Calzado. Selección conforme a la evaluación de riesgos, con suela antideslizante adecuada al pavimento y a los contaminantes, y sustitución cuando se desgasta.
- Organización. Procedimientos de trabajo que eviten prisas y cargas que impidan la visión, ayudas mecánicas para el transporte y planificación de limpiezas en momentos de baja actividad.
- Información y participación. Formación breve y práctica, comunicación de situaciones de riesgo por la plantilla y revisión periódica de zonas con incidentes repetidos.
Aplicación organizativa: cómo reducir las caídas al mismo nivel
- Analizar los partes de accidente e incidentes para localizar las zonas, tareas y momentos en los que se producen resbalones y tropiezos.
- Evaluar las superficies de trabajo y vías de circulación: resbaladicidad, irregularidades, obstáculos, iluminación y señalización, con recorridos periódicos.
- Corregir los pavimentos y desniveles críticos y canalizar cables y mangueras fuera de las zonas de paso.
- Implantar el procedimiento de limpieza y de actuación ante derrames, con señalización temporal y kits de absorción en zonas de riesgo.
- Seleccionar el calzado adecuado por puesto y pavimento y controlar su estado.
- Revisar la organización: ritmos, transporte manual de cargas, uso de ayudas mecánicas y planificación de limpiezas.
- Formar e implicar a la plantilla en la comunicación de riesgos y registrar los incidentes sin daño como indicador adelantado.
Un software de gestión preventiva permite registrar incidentes y observaciones por zona, planificar las inspecciones de superficies y limpiezas, gestionar la entrega y renovación del calzado y seguir la evolución de las caídas como indicador.
Límites y errores frecuentes
- Considerar las caídas al mismo nivel un riesgo menor y no incluirlas en la evaluación ni en la planificación.
- Limpiar en horario de actividad sin señalizar ni delimitar el suelo mojado.
- Tolerar cables, mangueras y materiales en pasillos y zonas de paso.
- Elegir el calzado por comodidad o precio sin considerar el pavimento y los contaminantes.
- Mantener iluminación insuficiente o deslumbrante en zonas de tránsito y escaleras.
- No analizar los incidentes sin daño, que anticipan dónde se producirán los accidentes.
Las condiciones de los lugares de trabajo se detallan en el Real Decreto 486/1997 y en su guía técnica del INSST; esta ficha tiene carácter divulgativo.
Ejemplo práctico
Situación: una cadena de supermercados con 40 tiendas detecta que las caídas al mismo nivel suponen la primera causa de accidentes con baja de su plantilla.
- Análisis. El servicio de prevención cruza los partes de accidente con las zonas y tareas: la mayoría ocurren en la zona de frescos y en el almacén, por suelos húmedos, derrames y cajas en los pasillos, y en horas de reposición.
- Medidas. Tratamiento antideslizante en frescos, procedimiento de derrames con kits en cada sección y señalización, canalización de cables de balanzas, reorganización de la reposición con carros y horarios de menor afluencia, y calzado antideslizante para todo el personal.
- Organización. Recorridos semanales de orden y limpieza por los responsables de tienda con lista de comprobación y registro de incidentes sin daño.
- Seguimiento. Indicador mensual de caídas por tienda en el sistema de gestión y comparación entre centros para extender las medidas eficaces.
Marco normativo y de referencia
- Real Decreto 486/1997, de 14 de abril. Disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo: suelos, vías de circulación, iluminación, orden y limpieza.
- Real Decreto 485/1997, de 14 de abril. Señalización de seguridad y salud en el trabajo, incluida la de obstáculos y lugares peligrosos.
- Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo. Utilización de equipos de protección individual, incluido el calzado de seguridad.
- NTP 434: Superficies de trabajo seguras (I) (INSST). Factores de riesgo y medidas frente a caídas, resbalones y tropiezos.
- Estadística de accidentes de trabajo (Ministerio de Trabajo y Economía Social). Datos oficiales de siniestralidad por forma de contacto.
El INSST publica la Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de los lugares de trabajo, que desarrolla el Real Decreto 486/1997; la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ofrece materiales sobre resbalones y tropiezos.
