Caída al mismo nivel

La caída al mismo nivel es el accidente que se produce cuando una persona pierde el equilibrio y cae sobre la misma superficie por la que se desplaza o en la que trabaja, sin desnivel apreciable, generalmente por resbalón, tropiezo o pérdida de apoyo. Es una de las formas de accidente más frecuentes en todos los sectores y, aunque suele asociarse a lesiones leves, provoca cada año numerosos accidentes graves y una parte muy relevante de las jornadas perdidas, especialmente en servicios, comercio, hostelería, sanidad, logística e industria alimentaria. Sus causas se encuentran en las condiciones de los suelos (resbaladicidad, irregularidades, derrames, obstáculos), la iluminación, el calzado, la organización del trabajo (prisas, transporte de cargas que impiden ver el suelo) y el orden y limpieza. En España, el Real Decreto 486/1997 sobre lugares de trabajo fija las condiciones de los suelos, pasillos y vías de circulación, y el Real Decreto 485/1997 la señalización de obstáculos y zonas peligrosas.

En pocas palabras

Accidente por pérdida de equilibrio y caída sobre la misma superficie, por resbalón, tropiezo o pérdida de apoyo. Es una de las formas de accidente más frecuentes en todos los sectores, con lesiones que van de leves a fracturas graves. Se previene actuando sobre los suelos, el orden y la limpieza, las vías de circulación, la iluminación, el calzado y la organización del trabajo, conforme al Real Decreto 486/1997 y al Real Decreto 485/1997.

Contenido
  1. Por qué importa un riesgo aparentemente menor
  2. Factores de riesgo principales
  3. Medidas preventivas
  4. Aplicación organizativa: cómo reducir las caídas al mismo nivel
  5. Límites y errores frecuentes
  6. Ejemplo práctico
  7. Marco normativo y de referencia
  8. Conceptos relacionados
  9. Referencias

Diccionario A-Z →

Por qué importa un riesgo aparentemente menor

Las estadísticas de accidentes de trabajo del Ministerio de Trabajo sitúan de forma sistemática las caídas al mismo nivel entre las formas de contacto más frecuentes, junto con los sobreesfuerzos y los golpes contra objetos. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha dedicado campañas específicas a los resbalones y tropiezos por su peso en la siniestralidad europea. Se trata de un riesgo transversal: afecta a oficinas, comercios, cocinas, hospitales, almacenes, obras y plantas industriales, y aumenta con la edad de la plantilla y con determinadas condiciones de salud.

La gravedad no es despreciable: fracturas de muñeca, cadera y tobillo, traumatismos craneales y lesiones de espalda son consecuencias habituales, con bajas prolongadas y, en trabajadores de mayor edad, secuelas permanentes. Además, las caídas mientras se transporta una carga, se utilizan herramientas o se trabaja cerca de máquinas pueden desencadenar accidentes secundarios más graves. La prevención se basa en actuar sobre el entorno (suelos, iluminación, orden), sobre la organización (procedimientos, ritmos, limpieza) y sobre la persona (calzado, formación, atención).

La NTP 434 del INSST sobre superficies de trabajo seguras sistematiza los factores de riesgo y las medidas, y el Real Decreto 486/1997 establece que los suelos de los locales de trabajo deben ser fijos, estables y no resbaladizos, sin irregularidades ni pendientes peligrosas, que las vías de circulación deben poder utilizarse de forma fácil y con seguridad, y que los lugares de trabajo deben mantenerse limpios y ordenados, con eliminación rápida de desperdicios, manchas y residuos.

Factores de riesgo principales

  • Suelos resbaladizos. Pavimentos lisos, mojados, con grasa, aceite, hielo, polvo o productos derramados; contraste entre zonas secas y húmedas; ausencia de tratamiento antideslizante en zonas críticas.
  • Irregularidades y desniveles pequeños. Baldosas rotas, rejillas, tapas de registro, alfombras levantadas, umbrales, escalones aislados y cambios de pavimento mal señalizados.
  • Obstáculos. Cables, mangueras, cajas, paletas, materiales en pasillos y zonas de paso, cajones abiertos y mobiliario mal situado.
  • Iluminación. Niveles insuficientes, deslumbramientos, sombras y transiciones bruscas entre zonas iluminadas y oscuras.
  • Calzado. Suelas inadecuadas al pavimento y a los contaminantes, calzado desgastado o no cerrado.
  • Organización y conducta. Prisas, transporte de cargas voluminosas que impiden ver el suelo, uso del teléfono al caminar, limpiezas en horario de actividad sin señalizar y ausencia de procedimientos ante derrames.
  • Factores personales. Edad, problemas de visión o movilidad, fatiga y efectos de medicamentos, a tener en cuenta en la adaptación del puesto.

Medidas preventivas

  • Diseño y pavimentos. Elección de suelos con resistencia al deslizamiento adecuada al uso, tratamientos antideslizantes en zonas húmedas, eliminación de desniveles innecesarios y drenaje correcto en zonas de agua.
  • Orden y limpieza. Programa de limpieza con métodos y productos adecuados, actuación inmediata ante derrames, señalización de suelo mojado y zonas de almacenamiento definidas fuera de las vías de paso.
  • Vías de circulación. Anchura suficiente, delimitación, ausencia de obstáculos, canalización de cables y mangueras, y protección o señalización de desniveles y cambios de pavimento.
  • Iluminación. Niveles conformes al anexo IV del Real Decreto 486/1997, sin deslumbramientos ni sombras, con alumbrado de emergencia en vías de evacuación.
  • Calzado. Selección conforme a la evaluación de riesgos, con suela antideslizante adecuada al pavimento y a los contaminantes, y sustitución cuando se desgasta.
  • Organización. Procedimientos de trabajo que eviten prisas y cargas que impidan la visión, ayudas mecánicas para el transporte y planificación de limpiezas en momentos de baja actividad.
  • Información y participación. Formación breve y práctica, comunicación de situaciones de riesgo por la plantilla y revisión periódica de zonas con incidentes repetidos.

Aplicación organizativa: cómo reducir las caídas al mismo nivel

  1. Analizar los partes de accidente e incidentes para localizar las zonas, tareas y momentos en los que se producen resbalones y tropiezos.
  2. Evaluar las superficies de trabajo y vías de circulación: resbaladicidad, irregularidades, obstáculos, iluminación y señalización, con recorridos periódicos.
  3. Corregir los pavimentos y desniveles críticos y canalizar cables y mangueras fuera de las zonas de paso.
  4. Implantar el procedimiento de limpieza y de actuación ante derrames, con señalización temporal y kits de absorción en zonas de riesgo.
  5. Seleccionar el calzado adecuado por puesto y pavimento y controlar su estado.
  6. Revisar la organización: ritmos, transporte manual de cargas, uso de ayudas mecánicas y planificación de limpiezas.
  7. Formar e implicar a la plantilla en la comunicación de riesgos y registrar los incidentes sin daño como indicador adelantado.

Un software de gestión preventiva permite registrar incidentes y observaciones por zona, planificar las inspecciones de superficies y limpiezas, gestionar la entrega y renovación del calzado y seguir la evolución de las caídas como indicador.

Límites y errores frecuentes

  1. Considerar las caídas al mismo nivel un riesgo menor y no incluirlas en la evaluación ni en la planificación.
  2. Limpiar en horario de actividad sin señalizar ni delimitar el suelo mojado.
  3. Tolerar cables, mangueras y materiales en pasillos y zonas de paso.
  4. Elegir el calzado por comodidad o precio sin considerar el pavimento y los contaminantes.
  5. Mantener iluminación insuficiente o deslumbrante en zonas de tránsito y escaleras.
  6. No analizar los incidentes sin daño, que anticipan dónde se producirán los accidentes.

Las condiciones de los lugares de trabajo se detallan en el Real Decreto 486/1997 y en su guía técnica del INSST; esta ficha tiene carácter divulgativo.

Ejemplo práctico

Situación: una cadena de supermercados con 40 tiendas detecta que las caídas al mismo nivel suponen la primera causa de accidentes con baja de su plantilla.

  • Análisis. El servicio de prevención cruza los partes de accidente con las zonas y tareas: la mayoría ocurren en la zona de frescos y en el almacén, por suelos húmedos, derrames y cajas en los pasillos, y en horas de reposición.
  • Medidas. Tratamiento antideslizante en frescos, procedimiento de derrames con kits en cada sección y señalización, canalización de cables de balanzas, reorganización de la reposición con carros y horarios de menor afluencia, y calzado antideslizante para todo el personal.
  • Organización. Recorridos semanales de orden y limpieza por los responsables de tienda con lista de comprobación y registro de incidentes sin daño.
  • Seguimiento. Indicador mensual de caídas por tienda en el sistema de gestión y comparación entre centros para extender las medidas eficaces.

Marco normativo y de referencia

El INSST publica la Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de los lugares de trabajo, que desarrolla el Real Decreto 486/1997; la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ofrece materiales sobre resbalones y tropiezos.

Conceptos relacionados

Referencias

  1. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  2. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  3. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  4. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. NTP 434: Superficies de trabajo seguras (I). 1997. Fuente oficial
  5. Ministerio de Trabajo y Economía Social. Estadística de accidentes de trabajo. Fuente oficial

Información editorial

Fecha de publicación: 30 de agosto de 2026.

Responsable editorial: Equipo editorial de Sabentis.

Revisión editorial por Pablo RodríguezLinkedIn

Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Internacional ORP y Chief Financial Officer de Sabentis.

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