Contaminantes, fuentes y efectos
El aire de un edificio recibe contaminantes de los ocupantes (dióxido de carbono, bioefluentes, agentes biológicos), de los materiales y el mobiliario (compuestos orgánicos volátiles, formaldehído), de las actividades (productos de limpieza, impresoras y fotocopiadoras, cocinas), de las instalaciones (humedades, conductos y filtros sucios, torres de refrigeración y humidificadores con legionela, combustiones defectuosas con monóxido de carbono) y del exterior (tráfico, polen, partículas, radón procedente del terreno). La ventilación insuficiente, el mantenimiento deficiente de la climatización y las temperaturas y humedades inadecuadas agravan el problema.
Los efectos habituales son irritación de ojos, nariz y garganta, dolor de cabeza, fatiga, dificultad de concentración, sequedad de piel y mucosas, y síntomas respiratorios y alérgicos. Cuando una proporción significativa de los ocupantes presenta estos síntomas, que mejoran al abandonar el edificio, sin una causa única identificada, se habla de síndrome del edificio enfermo, descrito en las NTP 289 y 290 del INSST. Distintas son las enfermedades relacionadas con el edificio, con diagnóstico y agente conocidos, como la legionelosis, la neumonitis por hipersensibilidad, el asma ocupacional o la intoxicación por monóxido de carbono.
El Real Decreto 486/1997 establece en su anexo III las condiciones ambientales de los lugares de trabajo: temperatura entre 17 y 27 grados en trabajos sedentarios y entre 14 y 25 en trabajos ligeros, humedad relativa entre el 30 y el 70 por ciento (50 por ciento mínimo si hay riesgo de electricidad estática), y una renovación mínima de 30 metros cúbicos de aire limpio por hora y trabajador en trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados, y de 50 en los demás casos, con el fin de evitar el ambiente viciado y los olores desagradables. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios clasifica la calidad del aire interior exigible (IDA 1 a IDA 4) según el uso del edificio y fija caudales de ventilación, filtración y mantenimiento.
Parámetros, evaluación y medidas
- Dióxido de carbono. Indicador de la renovación del aire respecto a la ocupación; concentraciones superiores a las 1.000 partes por millón suelen indicar ventilación insuficiente, aunque no es un contaminante tóxico a esos niveles.
- Temperatura y humedad. Parámetros de confort térmico y de control de la proliferación biológica; la NTP 243 y la norma UNE-EN 16798-1 aportan criterios de diseño y evaluación.
- Compuestos orgánicos volátiles y formaldehído. Procedentes de materiales, mobiliario, pinturas, adhesivos y productos de limpieza; se reducen con selección de materiales de baja emisión, ventilación tras obras y control de productos.
- Partículas y ozono. Procedentes del exterior, de impresoras y equipos y de actividades interiores; se controlan con filtración adecuada, mantenimiento y ubicación de equipos.
- Agentes biológicos. Hongos y bacterias en humedades, conductos, filtros y humidificadores; legionela en torres de refrigeración, condensadores evaporativos, agua caliente sanitaria y otros sistemas regulados por el Real Decreto 487/2022.
- Monóxido de carbono y radón. Riesgos graves: combustiones defectuosas y garajes conectados, y radón en zonas de riesgo geológico, con obligaciones del Real Decreto 1029/2022 sobre protección frente a radiaciones ionizantes.
- Evaluación. Análisis de quejas y síntomas (NTP 380), inspección de las instalaciones y del edificio, mediciones de parámetros básicos y, si procede, de contaminantes específicos, conforme a las NTP 243 y 431.
- Medidas. Actuar sobre las fuentes (materiales, productos, actividades), garantizar la ventilación y su distribución, mantener las instalaciones, controlar temperatura y humedad y gestionar las quejas de forma sistemática.
Instalaciones, mantenimiento y responsabilidades
- Ventilación y climatización. Caudales de aire exterior conformes al RITE y al Real Decreto 486/1997, distribución que evite zonas muertas y cortocircuitos, tomas de aire alejadas de fuentes de contaminación y control de la recirculación.
- Mantenimiento. Revisión y limpieza de conductos, filtros, unidades de tratamiento de aire, bandejas de condensados y humidificadores conforme al programa de mantenimiento del RITE y a la UNE 171330, con registros.
- Legionela. Programa de mantenimiento higiénico-sanitario de las instalaciones de riesgo, con limpieza, desinfección, analíticas y registros conforme al Real Decreto 487/2022.
- Obras y reformas. Ventilación y aislamiento de zonas durante obras, selección de materiales de baja emisión y periodo de ventilación antes de la ocupación.
- Teletrabajo y edificios de terceros. La Ley 10/2021 y la coordinación de actividades empresariales extienden la atención a los espacios donde trabaja el personal fuera de las instalaciones propias.
- Participación. La consulta a los trabajadores y a sus representantes y un canal de comunicación de quejas facilitan la detección temprana de problemas.
Aplicación organizativa: cómo gestionar la calidad del aire interior
- Inventariar los edificios y espacios de trabajo con sus sistemas de ventilación y climatización, instalaciones de riesgo de legionela y zonas de riesgo de radón.
- Incluir la calidad del aire interior en la evaluación de riesgos de los puestos de oficina y atención al público, con parámetros básicos (temperatura, humedad, dióxido de carbono) y revisión de fuentes de contaminación.
- Establecer el programa de mantenimiento de las instalaciones conforme al RITE y al Real Decreto 487/2022, con registros de limpieza, sustitución de filtros, desinfecciones y analíticas.
- Implantar un canal de comunicación de quejas y síntomas y un procedimiento de investigación (encuesta, inspección, mediciones) cuando se acumulen.
- Controlar los productos de limpieza, los materiales de obras y reformas y la ubicación de equipos emisores.
- Informar a los ocupantes sobre las condiciones ambientales y las medidas adoptadas, y consultar a los representantes de los trabajadores.
- Revisar periódicamente las condiciones con mediciones y auditorías del sistema de climatización, y tras cambios de ocupación o distribución.
Un software de gestión preventiva permite registrar las mediciones ambientales por edificio y zona, planificar el mantenimiento de las instalaciones y los controles de legionela, gestionar las quejas y su investigación y conservar los registros exigidos por la normativa.
Límites y errores frecuentes
- Reducir la ventilación para ahorrar energía sin garantizar los caudales mínimos de aire exterior.
- Descuidar el mantenimiento de filtros, conductos, bandejas y humidificadores, convertidos en fuentes de contaminación biológica.
- Atribuir las quejas a factores subjetivos sin investigar ni medir.
- Introducir materiales, mobiliario o productos de limpieza sin considerar sus emisiones ni ventilar tras obras.
- Olvidar las instalaciones de riesgo de legionela o el radón en zonas de riesgo.
- Medir un único parámetro (dióxido de carbono) y concluir que no existe problema sin analizar otras fuentes.
Las condiciones ambientales exigibles se detallan en el Real Decreto 486/1997, en el RITE y en la guía técnica del INSST sobre lugares de trabajo; esta ficha tiene carácter divulgativo.
Ejemplo práctico
Situación: en un edificio de oficinas de 400 personas se acumulan quejas de dolor de cabeza, sequedad ocular y somnolencia en la planta tercera desde que se instalaron nuevos puestos y mobiliario.
- Investigación. El servicio de prevención aplica el cuestionario de la NTP 380, inspecciona la planta y mide temperatura, humedad y dióxido de carbono durante una semana: la concentración de dióxido de carbono supera las 1.500 partes por millón en las horas centrales y la humedad relativa cae al 20 por ciento.
- Causas. El aumento de ocupación no se acompañó de un ajuste de los caudales de ventilación, los difusores quedaron obstruidos por el nuevo mobiliario y el mobiliario nuevo emitió compuestos orgánicos volátiles sin periodo de ventilación.
- Medidas. Se reajustan los caudales de aire exterior conforme al RITE, se reubican difusores y puestos, se revisa la humectación, se ventila la planta fuera de horario y se establece un protocolo de ventilación para futuras reformas.
- Seguimiento. Las mediciones posteriores muestran valores dentro de los criterios de referencia y las quejas descienden; los resultados se comunican a la plantilla y se incorporan al programa de mantenimiento.
Marco normativo y de referencia
- Real Decreto 486/1997, de 14 de abril. Lugares de trabajo; anexo III sobre condiciones ambientales, temperatura, humedad y renovación del aire.
- Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio. Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios; calidad del aire interior, ventilación y mantenimiento de instalaciones.
- Real Decreto 487/2022, de 21 de junio. Requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis.
- NTP 243: Ambientes cerrados: calidad del aire (INSST). Parámetros, contaminantes y criterios de evaluación.
- NTP 431: Caracterización de la calidad del aire en ambientes interiores (INSST). Metodología de investigación y medición.
- NTP 380: El síndrome del edificio enfermo: cuestionario simplificado (INSST). Herramienta de encuesta a los ocupantes.
La NTP 289 del INSST describe los factores de riesgo del síndrome del edificio enfermo, la norma UNE-EN 16798-1 los parámetros ambientales de diseño y la UNE 171330 la inspección de la calidad ambiental interior; el Real Decreto 1029/2022 regula la protección frente al radón en lugares de trabajo.
