Calzado de seguridad

El calzado de seguridad protege los pies frente a determinados riesgos laborales mediante prestaciones verificadas. Su elección debe considerar impactos, perforación, deslizamiento, condiciones ambientales y necesidades de uso de cada tarea.

En pocas palabras

Tener puntera de protección no convierte un calzado en adecuado para cualquier puesto. La selección exige comprobar prestaciones específicas, ajuste, compatibilidad y estado de conservación.

Contenido
  1. Qué es el calzado de seguridad
  2. Seleccionar prestaciones por riesgo
  3. Deslizamiento y estado del suelo
  4. Riesgo eléctrico y propiedades distintas
  5. Ajuste y necesidades individuales
  6. Ejemplo práctico
  7. Conservación y reposición
  8. Errores frecuentes
  9. Conceptos relacionados
  10. En el blog
  11. Referencias

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Qué es el calzado de seguridad

El calzado de seguridad es un equipo de protección para uso laboral que incorpora protección de los dedos y otras prestaciones según su configuración. Debe diferenciarse del calzado de protección y del calzado de trabajo, cuyas especificaciones no son idénticas. La denominación comercial por sí sola no permite conocer todos los riesgos cubiertos.

Como equipo de protección individual, forma parte de una estrategia preventiva más amplia. No sustituye orden, mantenimiento del suelo, control de cargas ni segregación del tráfico. Una puntera puede reducir determinadas consecuencias de impacto, pero no justifica exponer los pies a aplastamientos previsibles durante una maniobra mal organizada.

Seleccionar prestaciones por riesgo

La evaluación debe identificar peligros y condiciones: caída de objetos, elementos punzantes, líquidos, calor, frío, productos químicos o exigencias eléctricas. El marcado y la documentación del fabricante deben permitir comprobar las prestaciones necesarias. No todas las propiedades están incluidas en cualquier categoría ni una designación más amplia resulta siempre mejor para toda actividad.

También importan duración, superficie recorrida y necesidad de subir, agacharse o permanecer de pie. El calzado debe proteger y permitir realizar la tarea de manera estable. La selección debe considerar situaciones menos frecuentes, como limpieza y mantenimiento, sin asumir que los requisitos de la operación principal cubren automáticamente todas las intervenciones.

Deslizamiento y estado del suelo

La resistencia al deslizamiento se ensaya bajo condiciones definidas y no garantiza adherencia en cualquier superficie o contaminante. Debe relacionarse con los suelos reales y sus condiciones de limpieza. La prevención de caídas al mismo nivel exige controlar derrames, irregularidades, obstáculos y procedimientos, además del calzado.

Los marcados cambian con las ediciones normativas. Las normas de 2022 revisaron las referencias anteriores SRA, SRB y SRC e introdujeron otros criterios, incluido SR para un ensayo adicional. Por eso debe leerse la documentación de la versión concreta, evitando comparar símbolos antiguos y nuevos como si fueran una escala única directamente equivalente.

Riesgo eléctrico y propiedades distintas

El calzado conductor, antiestático y eléctricamente aislante responde a finalidades diferentes. La disipación de carga electrostática no equivale a protección aislante frente a choque eléctrico. La elección debe basarse en el riesgo eléctrico real y en su interacción con otros peligros, sin deducir protección por el aspecto de la suela.

Cuando se necesita controlar electricidad estática, importa el conjunto formado por persona, calzado y suelo. La contaminación, humedad o cambios de componentes pueden alterar prestaciones. Las intervenciones eléctricas requieren sus propias medidas y equipos adecuados; no debe confiarse exclusivamente en el calzado para compensar contacto con partes activas o ausencia de procedimientos seguros.

Ajuste y necesidades individuales

La talla, anchura y sujeción deben permitir caminar y trabajar sin presión excesiva ni movimiento inestable del pie. Conviene probar opciones con los calcetines y condiciones de uso habituales. Elegir un modelo único sin comprobar ajuste puede provocar dificultades que favorezcan un uso incorrecto o que se abandone la protección.

Las plantillas u otras adaptaciones deben ser compatibles con el equipo y no alterar las prestaciones necesarias. No debe modificarse el calzado de forma improvisada. Si existen necesidades específicas, corresponde buscar una solución adecuada con el asesoramiento pertinente, manteniendo tanto la protección como las condiciones de confort y funcionalidad necesarias para la actividad.

Ejemplo práctico

En una zona con derrames ocasionales se entrega calzado con puntera, pero no se comprueba su comportamiento con el suelo y los productos presentes. Continúan los resbalones y se atribuyen únicamente a falta de atención. La revisión identifica además desgaste de suelas y retrasos en la limpieza de pequeñas fugas.

El plan corrige fugas y limpieza, selecciona calzado apropiado y establece criterios de revisión y reposición. Se comprueba su uso durante recorridos reales. El ejemplo muestra que la protección frente a caída de objetos y la resistencia al deslizamiento son necesidades diferentes que deben integrarse en la evaluación.

Conservación y reposición

Antes del uso conviene revisar deterioro visible, suela, uniones y elementos de cierre. El mantenimiento y secado deben seguir instrucciones para no alterar materiales o prestaciones. Un equipo dañado por un impacto importante puede necesitar retirada aunque conserve una apariencia exterior aceptable, según lo indicado por el fabricante.

La reposición debe basarse en estado, uso y límites aplicables, no solo en una fecha administrativa fija. Deben existir medios para comunicar defectos y recibir un reemplazo adecuado. Conservar información del modelo facilita comprobar prestaciones cuando cambia el proveedor y evita que una sustitución aparentemente equivalente reduzca una protección necesaria.

Errores frecuentes

Son errores frecuentes elegir únicamente por puntera o precio, asumir que todo calzado antiestático aísla de la electricidad y considerar que un ensayo de deslizamiento garantiza seguridad universal. También lo es añadir plantillas incompatibles, utilizar tallas inadecuadas o mantener suelas desgastadas hasta la siguiente entrega programada.

El calzado adecuado se selecciona para riesgos y usuarios concretos. La gestión debe relacionar evaluación, documentación, prueba de ajuste y seguimiento. Su eficacia depende tanto de las prestaciones iniciales como de conservarlas durante el uso, dentro de un entorno donde los peligros se controlen también mediante diseño, mantenimiento y organización.

Conceptos relacionados

En el blog

Referencias

  1. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 773/1997, sobre utilización de equipos de protección individual. Texto consolidado. Fuente oficial
  2. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Protección de pies y piernas. Fuente oficial
  3. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Preguntas técnicas frecuentes sobre protección de pies y piernas. Fuente oficial
  4. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Ficha de selección y uso de EPI: Calzado. Fuente oficial
  5. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. NTP 1139: EPI disipativos en zonas con riesgo de explosión, selección, uso y mantenimiento. 2020. Fuente oficial

Información editorial

Fecha de publicación: 10 de octubre de 2026.

Responsable editorial: Equipo editorial de Sabentis.

Autor: Pablo RodríguezLinkedIn

Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Internacional ORP y Chief Financial Officer de Sabentis.

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