Planificar con la persona
Las necesidades no se deducen únicamente de un diagnóstico o de una ayuda técnica visible. Se acuerda qué puede hacer la persona, qué apoyo requiere y cómo comunicarlo durante una emergencia, respetando su autonomía y dignidad.
El plan considera dificultades de movilidad, visión, audición o comprensión, además de situaciones temporales. Debe cubrir los espacios que la persona utiliza realmente, no solo su puesto habitual. Una reunión en otra planta o una visita pueden cambiar el itinerario y los apoyos disponibles.
El aviso tiene que llegar
Una sirena no sirve a todas las personas ni en todas las circunstancias. La solución puede combinar señales sonoras, visuales, táctiles o comunicación de apoyo, según la evaluación y el sistema del edificio.
Se comprueba la percepción del aviso donde puede haber ocupantes, incluidos aseos, salas aisladas y horarios con poco personal. Las instrucciones deben ser comprensibles y explicar la acción requerida. Un dispositivo accesible sin un procedimiento conocido no completa el sistema de evacuación.
Resolver todo el recorrido
Puertas, desniveles y escaleras se evalúan junto con los medios previstos para superarlos. Una zona de refugio es un espacio temporal dentro de una estrategia: debe existir comunicación y continuidad de la evacuación, sin dejar a la persona esperando indefinidamente.
Los ascensores solo se incorporan cuando la estrategia contra incendios y sus condiciones técnicas lo permiten expresamente. Las sillas u otras ayudas requieren compatibilidad, personal formado y un método seguro. No deben improvisarse traslados manuales ni asumir que cualquier silla puede utilizarse en una escalera.
Apoyos que estén disponibles
El Plan de emergencia identifica responsables, suplencias y coordinación con la dirección de la emergencia. También contempla trabajadores externos y visitantes, así como cambios de turno, vacaciones y ausencia de la persona habitualmente asignada.
Los simulacros comprueban comunicaciones y decisiones sin imponer maniobras que generen riesgos o esfuerzos innecesarios. Los resultados sirven para ajustar medios y recorridos. El recuento debe confirmar dónde está cada persona y si sigue necesitando ayuda; llegar a un punto intermedio no equivale a haber completado la evacuación.
