Qué es la fuga térmica
Es un proceso de calentamiento que se autoacelera por reacciones internas y puede propagarse entre celdas de una batería. Combina energía almacenada y materiales capaces de generar gases inflamables y productos peligrosos. Puede producir incendio o explosión, aunque su evolución depende de química, estado de carga, diseño y condiciones de la batería.
Se relaciona con Riesgo de incendio.
Qué puede iniciarla
Entre los desencadenantes se encuentran defectos internos, daños mecánicos, temperaturas inadecuadas y carga incorrecta. Una batería aplastada o golpeada necesita evaluación aunque siga alimentando el equipo. Los cargadores compatibles y los sistemas de gestión de batería forman parte de la prevención. Alterar protecciones o reutilizar módulos dañados puede introducir condiciones no previstas en el diseño.
Señales y exposición
Calentamiento anormal, deformación, emisión de gas o humo y otros cambios pueden advertir de un fallo. No se debe aproximar la cara ni manipular la batería para comprobar su estado. Los gases y humos pueden ser inflamables y tóxicos; no basta preocuparse por las llamas. El protocolo debe establecer alerta, separación de personas y actuación de personal competente.
Preparar carga y almacenamiento
Se evalúan ubicación, ventilación, combustibles próximos, daños por vehículos y rutas de evacuación. Las baterías defectuosas requieren un procedimiento específico de retirada y gestión, sin improvisar recipientes o lugares de cuarentena. Los medios de detección y protección deben corresponder a la química, tamaño y configuración de la instalación. Una solución para un dispositivo pequeño no se extrapola a un gran sistema.
Ejemplo de un equipo golpeado
Una transpaleta hipotética recibe un impacto que deforma el alojamiento de su batería. Continuar la carga sin revisión añade incertidumbre sobre el daño. El procedimiento debe retirar el equipo del uso, avisar y organizar la evaluación según el fabricante, sin exponer a alguien a trasladar manualmente una batería que ya presenta señales de fallo.
Límites de la primera intervención
No se ofrece una receta universal de extinción: la estrategia requiere planificación con especialistas y servicios de emergencia. El cese de llama no demuestra que haya terminado la reacción ni excluye reignición. La guía marítima citada aporta criterios técnicos específicos de su sector y no constituye una norma general para cualquier centro terrestre.
