El riesgo depende de la operación
La NOM-005-STPS-1998 se aplica a centros de trabajo mexicanos donde se manejan, transportan o almacenan sustancias químicas peligrosas. El catálogo oficial mantiene esta edición como vigente. Su antigüedad no permite descartarla, pero sus referencias históricas deben coordinarse con las normas posteriores que correspondan al peligro y a la actividad.
La base es un estudio actualizado de riesgos potenciales. Debe considerar proceso, propiedades físicas y toxicológicas, actividades peligrosas, zonas y personas expuestas. La organización del almacenamiento químico requiere conocer cómo puede producirse una fuga o contacto, no únicamente disponer de una lista de productos comprados.
Procedimientos y programa específico
El empleador debe mantener procedimientos de manejo, transporte y almacenamiento, identificar recipientes y elaborar un programa específico de seguridad e higiene. El programa reúne información de peligros, orden, cantidades previstas en producción, protección personal y actuación ante emergencias.
Por ejemplo, pasar un producto desde un envase pequeño a un depósito puede cambiar exposición, derrame y necesidad de control. Reutilizar el procedimiento anterior sin estudiar el trasvase deja fuera precisamente la operación que ha cambiado. La revisión debe acompañar las modificaciones de procesos o sustancias.
Preparación material para incidentes
El estudio determina las necesidades de contención, duchas y lavaojos, higiene y atención de emergencias. La norma contempla personal capacitado para primeros auxilios y medios coherentes con los riesgos. Disponer de material sin acceso, mantenimiento o personas preparadas no asegura una respuesta útil.
La selección de equipos y métodos de actuación depende del producto concreto. No debe improvisarse la neutralización de un derrame ni utilizarse una pauta universal para sustancias incompatibles. Las instrucciones del centro deben precisar cuándo limitar el acceso y activar la respuesta especializada.
Autorizaciones y evidencias
Las actividades peligrosas que requieren autorización deben identificarse por escrito. El documento vincula tarea, persona, lugar, momento y responsables con el procedimiento seguro aplicable. No es una autorización abierta para cualquier intervención posterior.
También se exigen formación, comunicación de riesgos, vigilancia médica correspondiente y mantenimiento documentado. La norma no sustituye los requisitos específicos de exposición química, comunicación de peligros o espacios confinados. Revisar estas conexiones evita aplicar como actuales referencias antiguas que aparecen en el texto original.
