Qué es la OIT
La Organización Internacional del Trabajo se creó en 1919 como parte del Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial, sobre la premisa de que una paz universal y duradera solo puede basarse en la justicia social. Es un organismo especializado del sistema de Naciones Unidas desde 1946 y, a diferencia de cualquier otro organismo de ese sistema, tiene estructura tripartita: en su Conferencia Internacional del Trabajo y en su Consejo de Administración participan, con voz propia, delegaciones de gobiernos, de organizaciones de empleadores y de organizaciones de trabajadores.
Cuenta con 187 Estados Miembros y su sede está en Ginebra. Su instrumento principal de actuación son los convenios y recomendaciones internacionales del trabajo, adoptados en la Conferencia Internacional del Trabajo, que se reúne con carácter anual.
El mandato normativo de la OIT en seguridad y salud en el trabajo
A diferencia de otros organismos internacionales que trabajan en aspectos relacionados con el trabajo o la salud laboral desde una perspectiva sanitaria o de seguridad social, la OIT es la única organización con capacidad para adoptar convenios internacionales del trabajo, es decir, tratados que los Estados Miembros pueden ratificar y que, una vez ratificados, generan obligaciones jurídicas vinculantes en su ordenamiento interno. Esa es la diferencia esencial que distingue su papel del de organismos como la Organización Mundial de la Salud o asociaciones como la Asociación Internacional de la Seguridad Social: ninguno de ellos tiene esta función normativa.
En seguridad y salud en el trabajo, los dos convenios centrales de este cuerpo normativo son el Convenio 155 y el Convenio 187, que se describen a continuación.
El Convenio 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores
El Convenio 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores fue adoptado el 22 de junio de 1981, durante la 67ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, acompañado de la Recomendación 164. Establece el marco general para la gestión de la seguridad y salud en el trabajo tanto a nivel nacional como en cada centro de trabajo: obliga a los Estados que lo ratifican a formular, aplicar y reexaminar periódicamente una política nacional coherente en materia de seguridad y salud de los trabajadores y de medio ambiente de trabajo, y fija las obligaciones básicas de empleadores y trabajadores en el ámbito de la empresa.
Su enfoque es de aplicación progresiva: permite a cada Estado adaptar el ritmo y las prioridades de implantación a sus condiciones nacionales, lo que ha facilitado su ratificación por países con niveles de desarrollo normativo muy distintos.
El Convenio 187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo
El Convenio 187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo fue adoptado el 15 de junio de 2006, en la 95ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, junto con la Recomendación 197. A diferencia del Convenio 155, que fija obligaciones sustantivas, el Convenio 187 exige a los Estados que lo ratifican desarrollar de manera progresiva, en consulta con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, una política nacional, un sistema nacional y un programa nacional de seguridad y salud en el trabajo, con el objetivo declarado de promover una cultura de prevención.
La incorporación como principio y derecho fundamental en el trabajo
En junio de 2022, la 110ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó la decisión de incluir un entorno de trabajo seguro y saludable entre los principios y derechos fundamentales en el trabajo de la OIT, designando a este efecto como convenios fundamentales precisamente el Convenio 155 y el Convenio 187.
Esta decisión tiene una consecuencia jurídica precisa que conviene explicar con claridad, porque suele generar confusión: una cosa es que un convenio sea fundamental y otra que un Estado lo haya ratificado. Un convenio ratificado obliga al Estado por el articulado concreto que ha aceptado. Un convenio fundamental, en cambio, obliga a todos los Estados Miembros de la OIT, por el mero hecho de serlo, a respetar, promover y hacer realidad de buena fe el principio que ese convenio recoge, con independencia de si lo han ratificado formalmente. Desde 2022, por tanto, todos los Estados Miembros de la OIT, los hayan ratificado o no, tienen la obligación de respetar y promover el principio de un entorno de trabajo seguro y saludable; solo quienes ratifican el Convenio 155 o el Convenio 187 quedan además vinculados por su articulado detallado.
Estrategia, programas y jornadas
La OIT ha adoptado una estrategia mundial en materia de seguridad y salud en el trabajo para el periodo 2024-2030, orientada a abordar tanto los riesgos laborales tradicionales como los emergentes, incluidos los vinculados al cambio climático, las nuevas tecnologías y las formas cambiantes de trabajo.
En el terreno de la cooperación al desarrollo, la OIT impulsa el programa Safety + Health for All, que moviliza recursos para reforzar la protección de los trabajadores en países de renta baja y media, y del que forma parte un subprograma denominado Fondo Vision Zero. Conviene distinguirlo con precisión de la campaña Vision Zero que promueve la Asociación Internacional de la Seguridad Social: comparten nombre y espíritu preventivo, pero son iniciativas distintas, de organizaciones distintas y con instrumentos distintos; el de la OIT es un fondo de cooperación técnica orientado a cadenas de suministro globales, mientras que el de la AISS es una campaña de sensibilización y una metodología de aplicación en la empresa.
Desde 2003, la OIT promueve el 28 de abril como Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, jornada de sensibilización que cada año se centra en un aspecto distinto de la disciplina.
Aplicación práctica
Para un técnico o un servicio de prevención, el Convenio 155 y el Convenio 187 son la referencia obligada para entender de dónde proceden buena parte de los principios que después recogen las leyes nacionales de prevención de riesgos laborales, incluida la Ley 31/1995 española y sus equivalentes en otros países: política nacional de SST, sistema nacional, participación de empresarios y trabajadores, y gestión de la prevención en la empresa son conceptos que ambos convenios ya recogían antes de trasladarse a la legislación interna.
Para una organización, entender la diferencia entre convenio fundamental y convenio ratificado ayuda a valorar con precisión el nivel de exigencia internacional que le es aplicable, más allá de si su país ha ratificado formalmente uno u otro instrumento: el principio de un entorno de trabajo seguro y saludable se aplica ya, en todo caso, por la simple pertenencia del país a la OIT.
