Qué es el PESV
El PESV estructura la gestión de seguridad vial laboral en Colombia. Su finalidad es identificar riesgos de los desplazamientos y organizar acciones para prevenir siniestros y reducir sus consecuencias. No se limita a un documento de tránsito: requiere decisiones de dirección, coordinación operativa, recursos, seguimiento y participación de las personas vinculadas a la movilidad de la organización.
El marco incluye el artículo 12 de la Ley 1503 de 2011, con sus modificaciones, y la metodología adoptada por la Resolución 20223040040595 de 2022, incorporada a la compilación de la Resolución 20223040045295. Al aplicarlo deben consultarse las disposiciones vigentes y distinguir la obligación de implementar del antiguo enfoque centrado en obtener un aval documental.
Qué organizaciones deben analizar su obligación
El artículo 12 contempla entidades, organizaciones o empresas públicas o privadas con una flota superior a diez vehículos automotores o no automotores, o que contraten o administren personal de conductores. Por ello, la evaluación no debe limitarse a contar automóviles que figuren como propiedad de la empresa. También importa la forma en que organiza y utiliza los desplazamientos.
La metodología define el alcance de flota y conductores, considerando distintos modelos de vinculación. Antes de decidir aplicabilidad conviene inventariar vehículos, actividades y relaciones contractuales. La ausencia de una gran flota propia no permite concluir automáticamente que no existe obligación. Los supuestos concretos deben contrastarse con la norma y las orientaciones de la autoridad competente.
Niveles y diagnóstico
La metodología distingue niveles básico, estándar y avanzado según misionalidad y tamaño, con criterios diferentes para organizaciones de transporte y otras actividades. El nivel determina los pasos aplicables. Si el número de vehículos y el de conductores sitúan a la organización en niveles distintos, la metodología establece utilizar el nivel más alto de los que correspondan.
El diagnóstico debe describir cómo se producen los desplazamientos: rutas, horarios, personas, vehículos, infraestructura y condiciones de operación. Es especialmente relevante en logística y reparto, donde la presión de entrega puede influir sobre decisiones de conducción. El análisis debe incluir condiciones organizativas, sin atribuir todos los problemas al comportamiento individual del conductor.
Controles sobre operación y vehículos
Los controles pueden actuar sobre planificación de recorridos, gestión de velocidad y fatiga, mantenimiento, inspecciones y preparación de las personas. Deben seleccionarse a partir del riesgo y de los pasos aplicables. Una política de conducción segura pierde eficacia si los tiempos de servicio exigen incumplirla o si no existe respuesta a los defectos detectados en un vehículo.
La organización debe definir cómo se comunican condiciones inseguras, quién decide retirar un vehículo y cómo se verifica la reparación. La documentación de mantenimiento debe corresponder al uso real y permitir seguimiento. Los controles sobre terceros necesitan condiciones claras de coordinación, evitando asumir que una cláusula contractual basta para asegurar la gestión efectiva del riesgo vial.
Articulación con el SG-SST
El PESV debe articularse con el sistema regulado por el Decreto 1072 de 2015. Esto permite relacionar riesgos viales, formación, emergencias, investigación y mejora sin duplicar registros incompatibles. La integración no significa borrar requisitos específicos: cada obligación debe seguir siendo identificable y contar con responsables y evidencias suficientes para demostrar su ejecución.
El plan anual de trabajo del SG-SST puede coordinar actividades comunes con el plan de seguridad vial. Deben definirse recursos y fechas, así como indicadores que permitan conocer exposición y resultados. Un cambio de rutas, flota o servicio debe entrar en la gestión del cambio, especialmente si modifica horarios, distancias o condiciones de conducción.
Ejemplo práctico
En un caso hipotético, una organización de servicios utiliza vehículos propios y contratados para visitar clientes. Su diagnóstico identifica jornadas con desplazamientos largos y ventanas de atención demasiado estrechas. El equipo revisa la aplicabilidad y el nivel del PESV, y propone ajustar planificación, descansos, mantenimiento y comunicación de incidencias antes de ampliar la operación.
La dirección asigna responsabilidades y verifica que los nuevos tiempos pueden cumplirse de forma segura. Los reportes de defectos producen decisiones sobre disponibilidad de vehículos y reparación. Al evaluar resultados, la empresa considera kilómetros y condiciones de exposición, no solo el número bruto de siniestros. Así puede distinguir una mejora real de una simple reducción temporal de actividad.
Seguimiento e investigación
La metodología incorpora indicadores, auditoría y mejora conforme a los pasos aplicables. Conviene revisar no solo resultados finales, sino también controles incumplidos, mantenimiento pendiente y cambios de exposición. Un período sin siniestros no demuestra que el sistema funcione si existen condiciones relevantes sin controlar o si los eventos menores no se comunican.
La investigación de accidentes puede aportar aprendizajes para los siniestros vinculados al trabajo, respetando las obligaciones específicas de reporte e investigación. El análisis debe considerar organización, infraestructura, vehículo y contexto, además de la acción inmediata del conductor. Las conclusiones deben transformarse en medidas con responsables y verificación posterior de su eficacia.
Errores frecuentes
Los errores habituales incluyen contar solo vehículos propios, usar una metodología antigua, confundir elaboración con implementación y reducir el plan a campañas de sensibilización. También es insuficiente almacenar listas de inspección sin actuar sobre los defectos. El nivel aplicable y los requisitos deben revisarse cuando cambian tamaño, actividad o forma de organizar los desplazamientos.
Un PESV útil permite explicar cuáles son los riesgos viales principales, qué controles están implantados y cómo se comprueba su funcionamiento. Su valor se encuentra en decisiones operativas sostenidas y coherentes con la seguridad. La documentación sirve para coordinar y demostrar ese trabajo, no para reemplazarlo por una carpeta que solo se consulta ante una visita.
