Elegir un lugar útil y seguro
Salir del edificio no significa haber alcanzado una zona segura. El punto debe quedar fuera de los peligros previsibles y ofrecer espacio suficiente, sin bloquear accesos de bomberos, ambulancias o vehículos de intervención.
Se comprueba el recorrido hasta él, incluidos cruces de tráfico, desniveles y necesidades de accesibilidad. Puede ser necesario prever un punto alternativo si el principal queda afectado. Los planos y las instrucciones deben distinguir los lugares de reunión de las zonas reservadas a los servicios de emergencia.
Contar personas, no solo empleados
El sistema incluye plantilla, personal externo, visitas y personas que trabajan fuera del horario habitual. Los registros de entrada ayudan, pero pueden contener salidas no anotadas o personas que se han desplazado a otro edificio.
Se asignan responsables y suplentes para recoger la información de cada grupo. El recuento debe permitir distinguir confirmado a salvo, localizado en otro punto y no localizado. Marcar una casilla sin comprobar su significado puede generar una falsa impresión de seguridad o una búsqueda innecesaria.
Comunicar las ausencias sin crear otra emergencia
Quien falta se comunica inmediatamente a la dirección de la emergencia, con la última ubicación conocida y cualquier información útil. Las personas evacuadas no vuelven a entrar para buscar a un compañero ni se dispersan sin informar.
La decisión de búsqueda corresponde a los equipos preparados para ello. El Plan de emergencia debe definir cómo llegan los datos del punto de reunión al mando y cómo se corrigen errores del recuento. Un canal alternativo resulta importante si falla el teléfono o el sistema habitual.
Comprobarlo durante los simulacros
La práctica permite observar si el punto se reconoce, si llegan todas las áreas y si el responsable puede oír y transmitir los resultados. También detecta cruces peligrosos con vehículos o confusión entre edificios y turnos.
El retorno al centro se realiza cuando lo autoriza la persona responsable conforme a la situación. En una emergencia real, terminar el recuento no acredita que el edificio sea seguro. Después se revisan las dificultades y se actualizan las instrucciones, manteniendo claro quién puede dar la orden de regreso.
