Qué pregunta responde
La pregunta central es qué puede ocurrir después de un suceso, como una pérdida de refrigeración o un derrame. El INSST, en la NTP 328, describe una técnica inductiva que examina funciones de seguridad y circunstancias que alteran la evolución.
Se diferencia del árbol de fallos, que busca combinaciones capaces de provocar un evento, y del árbol de causas, utilizado para investigar hechos ocurridos. Son herramientas complementarias.
Definir el iniciador y el alcance
El iniciador debe describirse con precisión: qué sucede, dónde, bajo qué condiciones y durante qué operación. Mezclar escenarios muy distintos en un solo evento dificulta interpretar las consecuencias y sus datos.
El análisis requiere conocer el proceso, la experiencia de incidentes y las funciones de seguridad existentes. Debe participar personal que conozca operación, mantenimiento y diseño. Una lista incompleta de iniciadores deja fuera escenarios aunque los árboles incluidos estén bien calculados.
Ordenar respuestas y construir ramas
Se identifican las funciones y circunstancias relevantes en su secuencia: detección, respuesta, contención u otras condiciones que influyan en el desenlace. Cada bifurcación representa alternativas claramente definidas, normalmente éxito o fallo.
Hay que precisar qué significa éxito. Una alarma que suena sin que nadie pueda responder a tiempo no completa una función que necesita intervención humana. Tampoco deben añadirse ramas que no cambien el resultado de la secuencia analizada.
Probabilidades y frecuencias
En cada nodo, las alternativas deben cubrir los resultados considerados y sus probabilidades sumar uno. La frecuencia de una secuencia se obtiene multiplicando la frecuencia del iniciador por las probabilidades condicionadas de las ramas recorridas.
Los datos deben indicar fuente, condiciones y límites. Si dos barreras comparten energía, sensor o mantenimiento, no puede asumirse independencia sin justificación. Usar probabilidades condicionadas permite representar cómo una respuesta cambia después de los acontecimientos anteriores.
Interpretar resultados sin falsa precisión
Las secuencias terminan en estados descritos y, cuando proceda, consecuencias cuantificadas. Debe comprobarse que no faltan desenlaces y que la suma de frecuencias finales coincide con la del iniciador dentro del modelo.
La IEC 62502:2010 aborda el análisis cualitativo y cuantitativo mediante árboles de sucesos. La técnica no convierte cualquier dato aproximado en una certeza ni decide por sí sola si un riesgo es aceptable.
Revisión, dependencias y utilización
Conviene revisar el árbol con personas conocedoras del proceso que no hayan construido el modelo. Deben buscarse omisiones, fallos de causa común, respuestas humanas poco realistas y cambios de condiciones.
El resultado sirve para comparar escenarios y localizar barreras relevantes, dentro de una evaluación más amplia. Si cambian equipos, organización o datos de fiabilidad, debe revisarse. La disponibilidad documental de una barrera no demuestra que esté instalada, mantenida y operativa.
Ejemplo numérico hipotético
Un modelo didáctico supone un iniciador con frecuencia de 0,1 por año. La primera respuesta tiene probabilidad de fallo de 0,10. Si falla, una segunda tiene probabilidad condicionada de fallo de 0,20.
La secuencia de doble fallo resulta 0,1 × 0,10 × 0,20 = 0,002 por año. Las otras frecuencias son 0,09 y 0,008; las tres suman 0,1. Son cifras inventadas para explicar el cálculo, no valores de diseño ni prueba de aceptabilidad de una instalación.
