El proceso condiciona la seguridad
Una centrífuga para un líquido determinado no es automáticamente apta para otro. Densidad, temperatura, sólidos y propiedades químicas afectan las condiciones de servicio. Cualquier cambio debe revisarse con el fabricante y el responsable técnico antes de aplicarlo.
La centrifugación de productos inflamables, corrosivos o que puedan descomponerse exige medidas específicas. La evaluación de Atmósferas explosivas puede ser necesaria; disponer de una carcasa cerrada no demuestra por sí solo que el proceso esté protegido frente a incendio o explosión.
Desequilibrio y vigilancia del funcionamiento
Acumulaciones desiguales, desgaste o deterioro pueden alterar el equilibrio del conjunto. Las vibraciones anómalas deben tratarse como una señal a investigar, siguiendo la respuesta prevista para ese modelo. No se debe cambiar un umbral de alarma para mantener la producción sin una revisión técnica autorizada.
Los sistemas de supervisión pueden controlar velocidad, vibración y temperatura de rodamientos. Hay que conocer qué variables mide realmente la instalación, qué respuesta provoca cada alarma y quién puede autorizar una nueva puesta en marcha. La existencia de sensores no elimina las inspecciones.
Parada, apertura y mantenimiento
La ausencia de ruido o la indicación de motor desconectado no prueban que el rotor esté detenido. El acceso debe permanecer protegido mientras exista movimiento peligroso. El tiempo y el método de comprobación dependen del equipo; no hay una espera universal aplicable a todas las centrífugas.
Antes de desmontar se requiere control de energías conforme al procedimiento de Bloqueo y etiquetado (LOTO), considerando también conexiones del proceso. Las piezas pesadas y superficies calientes necesitan medios de manipulación y protección adecuados. No se deben improvisar reparaciones, calentamientos o mecanizados de componentes rotativos.
Qué debe quedar registrado
El historial debe identificar el conjunto instalado, condiciones autorizadas, inspecciones, anomalías y reparaciones. Corrosión o erosión pueden afectar la resistencia aunque el equipo todavía funcione. Su valoración y la reparación corresponden a personal competente con los criterios del fabricante.
Una comprobación práctica consiste en revisar si un cambio de producto, limpieza o rendimiento ha modificado las condiciones iniciales. La revisión debe abarcar la centrífuga y sus sistemas de alimentación y descarga, no únicamente el motor visible desde el puesto de mando.
