Principios de la acción preventiva

Los principios de la acción preventiva son los criterios legales que debe seguir el empresario para proteger la seguridad y salud en el trabajo en España. El artículo 15 de la Ley 31/1995 los aplica a la elección de equipos, el diseño de puestos, la organización y las medidas de prevención.

En pocas palabras

Los nueve principios orientan las decisiones preventivas: evitar riesgos, evaluar los restantes y actuar sobre sus causas. Incluyen adaptar el trabajo, incorporar mejoras técnicas, sustituir peligros, planificar, priorizar la protección colectiva y facilitar instrucciones. Son obligaciones, no una lista opcional.

Contenido
  1. Qué exige el artículo 15 de la LPRL
  2. Los nueve principios, con ejemplos
  3. Diferencia respecto a la jerarquía de controles
  4. Capacidades, acceso y errores previsibles
  5. Cómo llevarlos a la planificación
  6. Errores que conviene evitar
  7. Ejemplo hipotético: limpieza de piezas
  8. Conceptos relacionados
  9. Referencias

Diccionario A-Z →

Qué exige el artículo 15 de la LPRL

El artículo 15 desarrolla el deber de protección del artículo 14. La empresa debe aplicarlo antes de iniciar una actividad y al revisar sus condiciones. No basta con entregar equipos de protección o redactar una evaluación: importa cómo se decide prevenir.

Estos criterios proceden del artículo 6.2 de la Directiva marco 89/391/CEE. Esta ficha explica su aplicación española; no traslada automáticamente sus obligaciones a otros países.

Los nueve principios, con ejemplos

  1. Evitar riesgos: eliminar una operación innecesaria, como un acceso en altura que puede resolverse desde el suelo.
  2. Evaluar los inevitables: analizar la exposición que permanece y decidir qué medidas necesita.
  3. Combatir en el origen: captar una emisión junto al punto donde se genera.
  4. Adaptar el trabajo a la persona: ajustar alturas, alcances, equipos y ritmos, atendiendo también a la monotonía y repetición.
  5. Considerar la evolución técnica: revisar si existen soluciones más seguras para un proceso conocido.
  6. Sustituir lo peligroso: estudiar otro producto o método que reduzca el peligro sin introducir riesgos mayores.
  7. Planificar de forma coherente: integrar técnica, organización, condiciones, relaciones sociales y ambiente de trabajo.
  8. Anteponer la protección colectiva: priorizar una barrera que proteja al conjunto frente a depender únicamente de equipos individuales.
  9. Dar instrucciones adecuadas: explicar cómo realizar la tarea, sus límites y cuándo detenerla.

Diferencia respecto a la jerarquía de controles

La jerarquía de controles ordena tipos de intervención, como eliminación, sustitución o controles técnicos. Los principios del artículo 15 tienen un alcance más amplio: incluyen adaptación del trabajo, planificación y capacidades profesionales.

Ambos enfoques se complementan. No conviene presentar la conocida pirámide de controles como si reprodujera literalmente los nueve apartados legales, ni interpretar que dar instrucciones permite omitir una solución colectiva viable.

Capacidades, acceso y errores previsibles

Los apartados 2 y 3 obligan a considerar la capacidad profesional al asignar tareas y a limitar el acceso a zonas de riesgo grave y específico a quienes dispongan de información suficiente y adecuada.

El apartado 4 exige prever distracciones e imprudencias no temerarias. Una protección no puede depender siempre de una atención perfecta. También deben valorarse los riesgos añadidos por la propia medida: una solución que dificulta una evacuación o introduce un atrapamiento necesita revisión antes de implantarse.

Cómo llevarlos a la planificación

Para cada riesgo, conviene registrar qué se puede evitar, qué alternativas se han estudiado, qué medida se selecciona y cómo se comprobará su eficacia. La evaluación y la planificación deben conservar esa relación.

Los artículos 8 y 9 del Reglamento de los Servicios de Prevención vinculan la planificación con los principios, la magnitud del riesgo, las personas expuestas y los recursos necesarios. Deben concretarse responsables, plazos y seguimiento, además de las medidas provisionales que procedan.

Errores que conviene evitar

Comprar primero el EPI, copiar medidas sin observar la tarea o cerrar una acción porque se ha impartido formación deja sin resolver la decisión principal: si el riesgo podía eliminarse o controlarse mejor.

La comprobación debe hacerse en el trabajo real. Una medida instalada pero inutilizada, una instrucción incomprensible o un ritmo incompatible con el método previsto no permiten considerar resuelto el problema. Los cambios de proceso, incidentes y observaciones de la plantilla deben alimentar la revisión.

Ejemplo hipotético: limpieza de piezas

Un taller limpia piezas con un producto que genera vapores. Antes de limitarse a exigir protección respiratoria, estudia eliminar parte de la limpieza cambiando el proceso y sustituir el producto. Para la exposición residual valora un sistema cerrado o captación en origen, adapta el puesto e instruye al personal.

La planificación recoge la solución elegida, su plazo y cómo verificar que controla la exposición. El ejemplo ilustra el razonamiento; no determina un producto, ventilación o EPI válido para cualquier taller.

Conceptos relacionados

Referencias

  1. BOE. Ley 31/1995, artículos 14 a 16. Fuente oficial
  2. EUR-Lex. Directiva 89/391/CEE, artículo 6. Fuente oficial
  3. BOE. Real Decreto 39/1997, artículos 8 y 9. Fuente oficial

Información editorial

Fecha de publicación: 18 de octubre de 2026.

Responsable editorial: Equipo editorial de Sabentis.

Autor: Pablo RodríguezLinkedIn

Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Internacional ORP y Chief Financial Officer de Sabentis.

Solicita una demo

Descubre todo lo que Sabentis puede hacer por tu organización.

Prueba Sabentis

request a demo
stars 5
GetApp Software Advice Capterra