Diferenciar fenómenos acústicos
De forma convencional se sitúan los infrasonidos por debajo de unos 20 Hz y los ultrasonidos por encima de unos 20 kHz. Son ondas mecánicas, no radiaciones electromagnéticas. Los límites de audición de las personas no constituyen fronteras universales de seguridad.
La NTP 205 del INSST explica que algunas fuentes ultrasónicas también generan componentes audibles, que deben considerarse junto con la exposición específica.
Localizar fuentes y personas expuestas
La revisión comienza por los equipos y procesos: limpieza o unión por ultrasonidos, ensayos y otros dispositivos que emplean energía acústica. Para bajas frecuencias se analizan las fuentes identificadas y sus condiciones reales de funcionamiento.
Conviene observar operación, ajuste, mantenimiento y puestos próximos. La información de emisión del fabricante ayuda a planificar, pero no equivale automáticamente a la exposición de cada trabajador durante su jornada.
Determinar cómo llega la energía
En ultrasonidos, la NTP 205 distingue transmisión aérea y por contacto. Esa diferencia cambia la evaluación: no es equivalente permanecer cerca de una fuente que introducir una parte del cuerpo en un medio que transmite energía ultrasónica.
La selección y utilización de equipos debe evitar contactos no previstos con zonas activas. Deben respetarse resguardos e instrucciones y no anular protecciones para acelerar una operación.
Elegir una medición adecuada
Se necesitan instrumentos y métodos capaces de caracterizar el intervalo de frecuencias de interés. Una lectura global sin conocer la respuesta del equipo puede ocultar información relevante. La persona que evalúa debe justificar el criterio utilizado y su ámbito de aplicación.
La guía de evaluación de BAuA contempla expresamente infrasonidos y ultrasonidos. Sus referencias técnicas ayudan a orientar el análisis, pero no convierten criterios alemanes en obligaciones españolas.
Controlar la fuente y comprobar el resultado
La prioridad es seleccionar equipos y procesos adecuados, mantenerlos y reducir la exposición mediante soluciones de ingeniería compatibles con las frecuencias y el medio de transmisión. Cerramientos, separación o aislamiento requieren diseño y verificación específicos.
No se debe suponer que cualquier pantalla o protector auditivo funciona igual para todas las frecuencias. Tras una modificación se comprueba la exposición en condiciones representativas, incluidas las tareas que antes generaban dudas.
Aplicar referencias actuales y atender señales
La LPRL obliga a evaluar y controlar los riesgos. Las notas técnicas antiguas pueden explicar principios físicos, pero sus tablas históricas no deben presentarse como límites legales vigentes.
Las molestias o alteraciones comunicadas se investigan con prevención y vigilancia de la salud, sin atribuirlas automáticamente a una fuente ni descartarlas por no ser audible. La evaluación debe considerar también otros agentes presentes.
Ejemplo hipotético: incorporación de limpieza ultrasónica
Un taller instala un equipo de limpieza ultrasónica. Antes de utilizarlo revisa instrucciones, resguardos, forma de cargar las piezas y presencia de trabajadores próximos.
Un especialista define la evaluación acústica adecuada. Tras instalar una solución de control, el taller verifica su eficacia y recoge en el procedimiento cómo trabajar y mantener el equipo sin acceder a zonas activas.
