Matriz de riesgos

La matriz de riesgos es una herramienta tabular que cruza la probabilidad de que ocurra un daño con la gravedad de sus consecuencias para asignar a cada riesgo identificado un nivel y una prioridad de actuación. No es un método de evaluación en sí misma, sino el soporte que ordena y hace comparables los resultados de la evaluación de riesgos laborales.

En pocas palabras

La matriz de riesgos cruza probabilidad y severidad para asignar a cada riesgo un nivel y una prioridad de actuación. Es el soporte que ordena la evaluación de riesgos, no un método completo: sin identificación rigurosa, criterios definidos y medidas planificadas, la matriz no cumple su función preventiva.

Contenido
  1. Qué es una matriz de riesgos
  2. Diferencias entre matriz de riesgos, evaluación de riesgos e IPER
  3. Cómo se construye y se utiliza una matriz de riesgos
  4. Tipos de matrices más utilizados
  5. Limitaciones y errores frecuentes
  6. Ejemplo práctico
  7. Marco normativo en España y referencias internacionales
  8. Conceptos relacionados
  9. En el blog
  10. Referencias

Diccionario A-Z →

Qué es una matriz de riesgos

Una matriz de riesgos es una tabla de doble entrada. En un eje se sitúa la probabilidad o frecuencia con la que puede materializarse el daño y en el otro la severidad o gravedad de sus consecuencias. Cada celda resultante representa un nivel de riesgo (por ejemplo, trivial, tolerable, moderado, importante o intolerable) y lleva asociado un criterio de actuación: desde no requerir medidas adicionales hasta exigir la paralización del trabajo hasta que se reduzca el riesgo.

Su utilidad está en la comparabilidad. Cuando los riesgos de un centro se valoran con la misma escala, la matriz permite ordenarlos, justificar prioridades y explicar a la dirección y a la representación de los trabajadores por qué unas medidas van antes que otras. También facilita el seguimiento: al reevaluar tras aplicar una medida, el desplazamiento de una celda a otra muestra si el control ha sido eficaz.

En España la matriz no está impuesta por la normativa. El Reglamento de los Servicios de Prevención exige un procedimiento de evaluación con criterios objetivos y permite utilizar métodos o criterios recogidos en normas, guías del INSST o normas internacionales cuando no exista normativa específica. La matriz probabilidad por severidad que propone el INSST desde su documento de evaluación de riesgos del año 2000 es la más extendida, pero convive con métodos específicos por agente y con matrices de mayor granularidad como la de la NTP 330.

Diferencias entre matriz de riesgos, evaluación de riesgos e IPER

Los tres términos se emplean a menudo como sinónimos, sobre todo en Iberoamérica, pero describen cosas distintas.

  • Matriz de riesgos. Herramienta de valoración y presentación: cruza probabilidad y severidad, asigna niveles y prioridades. No identifica peligros por sí misma ni sustituye el análisis técnico.
  • Evaluación de riesgos. Proceso completo exigido por la normativa: identificación de peligros, estimación y valoración del riesgo y conclusión sobre las medidas necesarias. La matriz es solo un instrumento dentro de la fase de valoración.
  • IPER o IPERC. Denominación habitual en Perú, Colombia, Chile y otros países del documento que reúne identificación de peligros, evaluación de riesgos y, en su variante IPERC, los controles; se presenta normalmente en formato de matriz por puesto o tarea.

Regla práctica: la matriz responde a cuánto riesgo hay y con qué urgencia actuar; la evaluación responde además a qué peligros existen, a quién afectan y qué medidas concretas se adoptarán. Una matriz sin identificación rigurosa ni medidas planificadas es un cuadro vacío de contenido preventivo.

Cómo se construye y se utiliza una matriz de riesgos

La construcción exige definir previamente las escalas. La probabilidad suele expresarse en tres o cinco niveles (por ejemplo, baja, media y alta, o desde improbable hasta casi seguro) y la severidad en otros tantos (desde ligeramente dañino hasta extremadamente dañino, o desde lesión leve sin baja hasta muerte). Cada nivel debe describirse con criterios verificables, no solo con adjetivos, para que dos técnicos distintos lleguen a resultados parecidos.

Con las escalas definidas, el uso de la matriz sigue una secuencia:

  1. Partir de una identificación de peligros completa por puesto, tarea o proceso, con las personas expuestas y las medidas existentes.
  2. Estimar para cada peligro la probabilidad de que el daño ocurra, considerando la frecuencia y duración de la exposición y la fiabilidad de los controles actuales.
  3. Estimar la severidad del daño más probable, no el peor imaginable ni el más benigno, y documentar el criterio.
  4. Situar el riesgo en la celda correspondiente y leer el nivel y la acción asociada.
  5. Registrar quién ha valorado, con qué información y cuándo, y enlazar cada riesgo no aceptable con la planificación de medidas.
  6. Reevaluar tras aplicar medidas, ante cambios o daños a la salud, y comprobar que el nivel desciende de forma real y no solo sobre el papel.

Las Directrices básicas del INSST advierten de que los métodos semicuantitativos ayudan a priorizar, pero no sustituyen los criterios legales ni los valores límite: si una norma fija un límite o una obligación, la matriz no puede rebajar la prioridad por debajo de lo que exige la ley.

Tipos de matrices más utilizados

No existe una única matriz válida. Las más frecuentes en la práctica preventiva son:

  • Matriz 3 x 3 del INSST. Probabilidad baja, media o alta frente a severidad ligeramente dañina, dañina o extremadamente dañina; produce cinco niveles de riesgo, de trivial a intolerable, con acciones y temporización asociadas. Es la base de la mayoría de evaluaciones generales en España.
  • Matriz 5 x 5. Cinco niveles en cada eje, habitual en sistemas de gestión certificados y en grandes organizaciones; permite discriminar mejor entre riesgos moderados, pero exige criterios más precisos para no introducir falsa exactitud.
  • Sistema de niveles de la NTP 330. En lugar de estimar la probabilidad directamente, la descompone en nivel de deficiencia (obtenido con cuestionarios de chequeo) y nivel de exposición; combinados con el nivel de consecuencias generan un nivel de riesgo y un nivel de intervención.
  • Matrices IPER e IPERC. Formatos por puesto o tarea utilizados en Perú, Colombia, Chile o México que integran en filas cada peligro con su riesgo, su valoración y los controles existentes o propuestos; en Perú, los formatos referenciales del sistema de gestión incluyen esta matriz.
  • Matrices específicas por agente. Para riesgos químicos, ergonómicos o psicosociales la matriz general se sustituye o complementa con métodos propios (por ejemplo, evaluación cualitativa de agentes químicos o métodos ergonómicos validados), porque la probabilidad y la severidad se estiman con parámetros distintos.

La elección depende del tamaño de la organización, de la peligrosidad de la actividad y de la cultura de gestión. Lo relevante no es el número de celdas, sino que las escalas estén definidas, se apliquen de forma coherente y produzcan decisiones.

Limitaciones y errores frecuentes

La matriz simplifica una realidad compleja y puede inducir errores si se usa sin criterio:

  1. Confundir la escala con una medida: dos riesgos en la misma celda pueden requerir medidas de coste y urgencia muy distintos.
  2. Estimar la probabilidad sin datos de exposición ni historial de incidentes, o la severidad con el peor caso imaginable, lo que distorsiona las prioridades.
  3. Rebajar el nivel de riesgo por la mera existencia de EPI o de un procedimiento, sin comprobar que se usan y funcionan.
  4. Aplicar una matriz general a agentes que exigen medición o métodos específicos, como ruido, agentes químicos o vibraciones.
  5. Presentar la matriz como documento final, sin las medidas, plazos y responsables que exige la planificación preventiva.
  6. No revisarla tras cambios de equipos, procesos, organización o tras daños a la salud.

Un uso correcto documenta las hipótesis de cada valoración, contrasta los resultados con requisitos legales y técnicos, y conserva las versiones anteriores para mantener la trazabilidad de cómo ha evolucionado cada riesgo.

Ejemplo práctico

Situación: una planta de envasado alimentario actualiza la evaluación de la línea de paletizado tras dos incidentes sin baja en seis meses.

  • Peligros identificados. Acceso a la zona de movimiento del brazo paletizador durante atascos; suelo húmedo junto a la zona de lavado; manipulación manual de sacos de 20 kg en el puesto de alimentación.
  • Valoración en la matriz. Atrapamiento en el paletizador: probabilidad media (los atascos se resuelven varias veces por turno) y severidad extremadamente dañina, nivel importante. Caída por suelo húmedo: probabilidad alta y severidad dañina, nivel importante. Sobreesfuerzo: probabilidad alta y severidad dañina, nivel importante, con evaluación ergonómica específica pendiente.
  • Medidas, por orden de prioridad. Enclavamiento del acceso con parada segura antes de resolver atascos; procedimiento y formación; separación física de la zona de lavado y calzado antideslizante; ayudas mecánicas para la alimentación de sacos.
  • Seguimiento. Reevaluación de las tres celdas tras la implantación, con verificación de uso real de los controles; revisión de la matriz ante cualquier nuevo incidente.

Marco normativo en España y referencias internacionales

  • Real Decreto 39/1997, artículos 3 a 7. Definen la evaluación como el proceso de estimar la magnitud de los riesgos no evitables, exigen un procedimiento con criterios objetivos y permiten utilizar métodos, normas y guías técnicas cuando no exista normativa específica; la matriz es uno de esos métodos, no una obligación.
  • Ley 31/1995, artículos 15 y 16. Fijan los principios de la acción preventiva y la obligación de evaluar los riesgos y planificar las medidas; la priorización que produce la matriz debe respetar estos principios.
  • Directrices básicas para la evaluación de riesgos laborales (INSST, 2021). Sitúan la valoración del riesgo como etapa posterior a la identificación y advierten de los límites de los métodos semicuantitativos frente a los requisitos legales.
  • Resolución Ministerial 050-2013-TR (Perú). Aprueba los formatos referenciales de los registros del sistema de gestión de SST, entre ellos el formato de matriz de identificación de peligros, evaluación de riesgos y controles (IPERC); es el marco peruano, no aplicable en España.

En Colombia, Chile o México el sistema de gestión exige igualmente una metodología documentada de identificación de peligros y valoración de riesgos, con formatos propios de cada país. Las normas ISO 45001 e ISO 31010 describen técnicas de valoración, pero son referencias técnicas de adopción voluntaria.

Conceptos relacionados

En el blog

Referencias

  1. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, Reglamento de los Servicios de Prevención, artículos 3 a 7. 1997, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  2. Boletín Oficial del Estado. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, artículos 15 y 16. 1995, texto consolidado vigente. Fuente oficial
  3. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Directrices básicas para la evaluación de riesgos laborales (DT.106.1.21). 2021. Fuente oficial
  4. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. NTP 330: Sistema simplificado de evaluación de riesgos de accidente. 1993. Fuente oficial
  5. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Evaluación de riesgos laborales. 2000. Fuente oficial
  6. Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (Perú). Resolución Ministerial 050-2013-TR, formatos referenciales del sistema de gestión de SST. 2013. Fuente oficial

Información editorial

Fecha de publicación: 30 de agosto de 2026.

Responsable editorial: Equipo editorial de Sabentis.

Revisión editorial por Pablo RodríguezLinkedIn

Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Internacional ORP y Chief Financial Officer de Sabentis.

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