Cómo se genera y acumula
El contacto y separación entre materiales, el movimiento de productos y determinadas operaciones de transporte pueden separar cargas. Su acumulación depende de la conductividad, las superficies, el ambiente y las posibilidades de disipación.
El problema no se limita a instalaciones eléctricas conectadas. Una persona, un recipiente o un material aislante pueden cargarse durante una operación habitual. La ausencia de un cable de alimentación no permite descartar este riesgo.
Cuándo una descarga resulta peligrosa
Una descarga molesta en una oficina no equivale al escenario de un proceso con vapores inflamables o polvo combustible. Para la ignición importan las características de la mezcla y la descarga, no solo que alguien perciba un chispazo.
El RD 681/2003 incluye expresamente las descargas electrostáticas entre los focos de ignición que deben evaluarse. La evaluación de atmósferas explosivas debe considerar conjuntamente sustancias, instalaciones, operaciones e interacciones.
Qué revisar en la evaluación
- Materiales y sustancias presentes, incluidos residuos y productos de limpieza.
- Operaciones que generan carga y situaciones anormales previsibles.
- Elementos conductores que pueden quedar aislados.
- Presencia y duración de atmósferas inflamables.
- Ropa, calzado, suelos y compatibilidad con el conjunto de medidas.
- Cambios de materiales, equipos, limpieza o condiciones ambientales.
Las comprobaciones deben responder al escenario real y ser realizadas por personal competente. Una medición fuera de la operación crítica puede no representar el problema.
Controlar generación, acumulación y descarga
La NTP 567 del INSST describe distintas familias de medidas: elección de materiales, conexión equipotencial y puesta a tierra de elementos conductores, soluciones disipativas y control de las condiciones del proceso.
Su combinación requiere diseño técnico. Conectar a tierra un objeto conductor no elimina automáticamente la carga de un material aislante. Tampoco basta comprar un componente denominado antiestático si el resto del sistema impide disipar la carga.
Límites de la humedad y de las soluciones aisladas
Aumentar la humedad puede favorecer la disipación en determinados materiales, pero su eficacia depende de las superficies y del proceso. Algunos aislantes no responden de forma suficiente; no debe tratarse como garantía universal frente a la ignición.
Los equipos de neutralización también deben ser apropiados para el ambiente. En zonas con riesgo de explosión no se deben introducir dispositivos sin comprobar su adecuación. Las soluciones frente a estática deben ser compatibles con la protección frente al choque eléctrico.
Verificación y mantenimiento
La eficacia puede perderse por corrosión, conexiones defectuosas, recubrimientos aislantes, desgaste o cambios en los productos de limpieza. La revisión debe comprobar los elementos relevantes y registrar anomalías y correcciones.
En instalaciones con atmósferas explosivas, las medidas deben integrarse en el documento de protección contra explosiones y revisarse tras cambios importantes. La formación explica qué condiciones no pueden alterarse y cuándo detener la actividad para solicitar comprobación técnica.
Ejemplo hipotético: cambio de recipientes
Una empresa sustituye recipientes de un proceso por otros de material distinto. Aunque la operación aparente ser idéntica, el equipo preventivo detecta que cambian las posibilidades de disipación de carga.
Antes de aceptar el cambio se revisan materiales, sustancias, conexiones y condiciones de utilización. El ejemplo muestra por qué conservar una pinza de conexión no demuestra, por sí solo, que el nuevo conjunto mantenga la protección anterior.
